Unas palabras sobre la derecha venezolana en Florida

A propósito de las elecciones en Estados Unidos, tuve la oportunidad de conocer de primera fuente la opinión de algunos venezolanos sobre el asunto; también recibí artículos de Anibal Romero y Alexis Ortiz en referencia a un eventual triunfo demócrata. Me percaté que había una clara separación entre los venezolanos que llegaron a este país relativamente acomodados, a vivir en Weston, compraron autos y se insertaron rápidamente en el mercado de trabajo y los que han tenido que bregar desde el inicio con la lucha día a día por el reconocimiento a sus capacidades, por levantar una familia, por soportar turnos de trabajo demenciales y evitar perder ahora todo lo que han logrado. Pero también pude comprobar que en las opiniones de los venezolanos bien acomodados predominaban profundos prejuicios, desde raciales a políticos, y una patética marginalidad y provincianismo en los análisis.
Un sector de venezolanos se opuso a Obama y si hubiesen tenido oportunidad de votar (algunos la tuvieron) lo habrían hecho por los republicanos. Están en su derecho, pero lo interesante es conocer sus razones y voy a dar mi impresión acerca de ello.

El racismo

Una de las realidades más palpables para el venezolano “republicano” de clase media acomodada de Weston es su racismo. No se atreverán jamás a decirlo en público, siempre lo negarán, pero cuando sienten que están con un compatriota que comulga con sus ideas se les puede escuchar decir ( y soy testigo presencial de ello) ¿Quién aguanta a esos negros en el poder? ¡Qué!, ¿vas a votar por ese negro?.
La incomprensión de estos sectores al problema del racismo es proverbial. Son incapaces de echar una ojeada a la historia reciente de Estados Unidos, ubicarse en los zapatos de las minorías, o aprehender las terribles secuelas de la esclavitud, la discriminación, el abuso y la marginalidad a que fueron sometidos los afroamericanos. Este venezolano se parece más al recalcitrante sureño, simpatizante en su fuero interno de la supremacía blanca, que al cosmopolita bostoniano, californiano o nuevayorkino.
En una caricatura venezolana de mal gusto que pude observar hoy día, un asistente le dice a Obama que hay un grupo de personajes que desean felicitarlo, este último grupo está compuesto por Evo Morales, Chávez y los demás populistas de América Latina. Como detalle, el “asistente” de Obama es un negro.
Supongo que para el caricaturista, como para el sector de venezolanos al que me refiero, el estereotipo se apega a la realidad.
En un reciente artículo que me llegó por e-mail, de Anibal Romero, se puede leer:

Los resentimientos producidos por la mancha de la esclavitud, la discriminación racial y la dura lucha por los derechos civiles de los afroamericanos son comprensibles, pero uno sin embargo se pregunta: ¿No es hora ya de pasar la página?

¿Pasar la página? ¿Y quién lo dice? ¿Un periodista venezolano, frente a su computador? Hasta hace unos 53 años, la edad que tengo actualmente, los jóvenes negros no tenían acceso a la escuelas donde estudiaban los blancos, que por “casualidad” eran las mejores. No hablemos de la universidad. Tampoco tenían derecho al voto. Las hordas del Ku Klu Klan entonces perseguían y asesinaban a los afroamericanos. Hace tan poco como 40 años, Martin Luther King fue acribillado hasta morir por blancos que contaron con el apoyo de instituciones gubernamentales. Las heridas del racismo no sanan en 50 ó 60 años, que supongo Anibal Romero sabe, es apenas una milésima de segundo en la historia. El triunfo de Obama tiene, en especial para los afroamericanos, un alto significado justamente porque ayuda a “pasar la página”, en vista de que no fue una victoria producida por una raza, sino por un conglomerado, al que no le importó el color de la piel, sino el programa político. Los venezolanos a los que me refiero no son capaces de comprender que uno de los hechos más impactantes y cualitativos de la campaña electoral y el proceso alrededor de Obama, es su carácter ampliamente multi-racial y multi-étnico. Un hecho de tal significación que es y será fruto de análisis durante largo tiempo y un reflejo de la actual dinámica demográfica del sector más dinámico de la sociedad norteamericana.

Marginalidad política y provincianismo

En un artículo que recibí, el autor, Alexis Ortiz, se lanza contra Obama de una manera abierta. Sus argumentos son, cuando menos, producto de una mirada profundamente reaccionaria de la realidad a la que, además, analiza de una forma superficial y provinciana:
Copiosamente recibimos por Internet mensajes que nos alertan sobre las indescifrables relaciones del señor Obama con extremistas y su interés en el diálogo con gobernantes indeseables. Y aunque vemos una abierta y masiva campaña sucia contra la señora Palin a través de los medios de comunicación, ninguno de ellos se ha atrevido a revelarnos cuál es por fin, el contenido de la tesis de grado, de la señora Obama, según los que la han leído, un verdadero himno al resentimiento antinorteamericano.
Pero para ser serios, en verdad no creemos que el señor Obama sea un comunista encubierto o un agente “dormido” del fundamentalismo musulmán. A nuestro juicio es el más bien, como bien lo dijera nuestro amigo el dirigente petrolero venezolano Horacio Medina: un populista tropical que habla en inglés.
A eso, al populismo con su secuela de demagogia política y ruina económica, le tememos los hispanos como al diablo, porque bastantes veces lo hemos sufrido. El populista es siempre un orador encantador que no resuelve ningún problema y crea muchos.
El señor Obama tiene una estampa de galán de Hollywood, una voz de barítono y una capacidad infinita de bordar frases deslumbrantes, que excitan la imaginación de las masas sin, en realidad, comprometerlo con nadie ni nada concreto.

Podría editar el artículo completo y no encontraríamos nada más profundo de lo dicho. Ninguna referencia a las propuestas económicas, políticas y sociales de Obama, a Irak, a la crisis económica o a la profunda diferencia de conceptos entre republicanos y Obama respecto al seguro social o la asistencia médica. Total, no son los hijos de Alexis Ortiz los que van a pelear a Irak, o los que tienen que lidiar con un sistema de salud incapaz de brindar seguridad a los ciudadanos, salvo a los muy adinerados. Tampoco podría explicarnos, con su retórica superficial, cómo es que personajes tan enemigos del populismo como el general retirado y republicano Colin Powel, el novelista conservador Christopher Buckley o el ex-secretario de prensa del presidente Bush, Scott McClellan, entre otros, terminaron apoyando y votando por Obama. ¿Será porque no tienen la preclaridad de pensamiento de Alexis Ortiz y cayeron presos del “engaño” ante la oratoria de Obama?
Alexis Ortiz refleja bien la manera de pensar de algunos de esos venezolanos, que aunque con dinero, son perfectos marginales en su pensamiento político, reducido al blanco y negro, que ignora los grises, que desprecia la historia, los conceptos en discusión, y lo reducen todo a la habilidad para manipular de un líder. Tal vez sea una manera de escurrir el bulto a su propia realidad: atribuirle a Chávez una virtud casi mágica para manipular y no comenzar por reconocer que de no ser por la corrupción, injusticia, abusos y caos de los gobiernos de AD y COPEI y todos los que le hicieron coro, no habría Chávez. El crío tiene padres, no es un huérfano.

El imperio de la ignorancia

El mismo artículo de Anibal Romero al que he hecho referencia dice:
La prensa estadounidense ha sido poco diligente en su tarea de revelar el pasado extremista de Obama, actitud que contrasta con su empeño orientado a enlodar la reputación personal y política de los candidatos Republicanos, en particular de Sarah Palin.

Durante el último mes de campaña, mi buzón de correo se vio inundado de folletos, muy bien impresos en papel glasé, con sendas fotos de Obama. Nunca, en ninguno, apareció McCain. Eran del Comité Nacional del Partido Republicano y alegaban, entre muchas otras cosas que Barack Obama estaba por la destrucción de la familia, por el apoyo a los drogadictos, por la libertad de los delincuentes, por quitar la riqueza a unos y dársela a otros, y un largo etc.,. Pocas horas antes del cierre de las urnas, los operadores telefónicos del Partido Republicano en la Florida todavía llamaban a nuestras casas a “informarnos”, en español e inglés, que Fidel Castro acababa de dar su apoyo al candidato demócrata, al igual que lo habían hecho Chávez y Evo Morales. El mensaje finalizaba con la contundente frase: “No permitas que Obama llegue a la presidencia, sal a votar por McCain”.
Mientras que los republicanos más honestos y moderados coinciden en afirmar que Sarah Palin fue un obstáculo para McCain, por su falta de ética, su ignorancia política, su campaña de mentiras descaradas y por exacerbar el odio en las filas republicanas contra todo lo que se les opusiera, algunos analistas reaccionarios venezolanos, como Romero y los inmigrantes acomodados, querían ser más papistas que el Papa y proclamaban las mismas mentiras o gritaban de indignación cuando prácticamente toda la prensa y la televisión, mostraban a los Estados Unidos, los desastres de Palin. Por ello, fuimos testigos de gritos de la gente, en las manifestaciones con Palin y McCain, que pedían la muerte de Obama, que le acusaban de terrorista, sin que sus líderes dijeran una sola palabra para acallarlos.
En una entrevista para el The Daily Beast, el novelista republicano Christopher Buckley explicó por qué, siendo él editorialista de la revista republicana por excelencia National Review e hijo de su fundador, había escogido explicar su apoyo a Obama fuera de los ámbitos de la publicación en la que escribía:
My colleague, the superb and very dishy Kathleen Parker, recently wrote in National Review Online a column stating what John Cleese as Basil Fawlty would call “the bleeding obvious”: namely, that Sarah Palin is an embarrassment, and a dangerous one at that. She’s not exactly alone. New York Times columnist David Brooks, who began his career at NR, just called Governor Palin “a cancer on the Republican Party.”
As for Kathleen, she has to date received 12,000 (quite literally) foam-at-the-mouth hate-emails. One correspondent, if that’s quite the right word, suggested that Kathleen’s mother should have aborted her
and tossed the fetus into a Dumpster.

El texto refleja lo que Sarah Palin significó para un importante sector de independientes y para conservadores honestos. No fue la campaña de Obama ni la de sus seguidores quienes lanzaron infundios o manipularon hechos. Se tergiversó incluso hechos de su infancia para infundir temor en los votantes y confundirles. El miedo, característica casi onmipresente en la política del gobierno de Bush, intentó ser el arma para intimidar a una población y alejarla de la posibilidad de votar por Obama.

La democracia

Por último, está la bendita acusación de que Obama va a beneficiar a Chávez. El argumento, de por sí insulso y superficial se cae por su propio peso. A Chávez lo ha beneficiado la política de Bush. La pérdida de autoridad moral de los Estados Unidos, las torturas, la guerra, su ignorancia respecto a América Latina, el trato a los inmigrantes, su negativa a usar la diplomacia como herramienta primordial para abordar los asuntos mundiales, no han hecho más que permitir a fanfarrones como el “comandante”, llenarse la boca de insultos y llamamientos anti-imperialistas que no hacen mella en el profuso y profundo intercambio comercial entre ambas naciones. En realidad, para algunos de estos venezolanos, el problema está en que desearían que Estados Unidos interviniera militarmente o de alguna otra forma en Venezuela. No descarto que también habrían deseado que el gobierno de extrema derecha, que usurpó las movilizaciones de abril de 2002, se entronizara en el poder y asfixiara la democracia en aras de limpiar al país del chavismo. Porque en el fondo y tal vez no tan en el fondo, no son tan demócratas como se pintan. No les importa el centralismo del gobierno chavista, o la inexistencia de una rama judicial independiente o legislativa. Tal vez ellos harían lo mismo. Por eso, pueden apoyar más a Bush y sentirse a gusto con la extrema derecha republicana y los sectores ultra-conservadores. Si alguien ha puesto en peligro las libertades constitucionales en Estados Unidos, ha sido el gobierno de Bush-Cheney. Bajo su mandato se han violentado numerosos derechos civiles y se intentó asfixiar la disidencia en temas tan controversiales como Irak, el calentamiento global, la tortura. Así como Chávez llama oligarca a todo el que se le opone, Bush llamó anti-patriota al que se le plantó de frente contra su política en Irak. Aunque con ideologías muy diferentes, ambos extremos se tocan en el uso de métodos similares. Naturalmente, en el caso de Chávez hay que agregar su intolerancia y su mente militar, ya de por sí todo un problema para los métodos democráticos.
En fin, he querido hablar de lo que percibí en un sector de venezolanos residentes en la Florida. No pretendo generalizar, pero tampoco puedo negar la vergüenza que he sentido al ver que una mayoría de ellos, los que más cómodo viven, han expresado estas opiniones velada o no tan veladamente. Hay, naturalmente quienes se han ubicado en una posición universal, no chovinista o provinciana, e independientemente que hayan apoyado a Obama o McCain, reconocen que el proceso político estadounidense es mucho más complejo y no admite la superficialidad ignorante de catalogar a Obama como “amigo” de Chávez o “populista”.

2 comentarios

  1. Sabina Caula

    Hola Emilio
    Me gustó mucho tu artículo, siempre te he dicho que me pareces que escribes muy bien. Me gustaría comentar una frase desde Venezuela:

    «Una de las realidades más palpables para el venezolano “republicano” de clase media acomodada de Weston es su racismo. No se atreverán jamás a decirlo en público, siempre lo negarán, ……..»

    Pues por lo menos a los venezolanos en USA les da verguenza ser racista. Aquí en Venezuela el racismo es abierto. En general,la gente es racista y lo justifica abiertamente. Es increible el grado de ignorancia e inconciencia detras de los comentarios racistas de los venezolanos en Venezuela «un país mestizo».
    Siempre recuerdo con profunda tristeza que la primera reacción contra Chávez fué debida a su color de piel y sus labios gruesos. Ese es el nivel de profundidad en el ańálisis político de no pocos de nuestros compatriotas. Así mismo recuerdo el año pasado un comentario de un familiar protestando contra el gobierno de Chavez:….. «y es que ahora se ven esos tierrudos con camionetas……..»
    El asunto es que ser tierrudo siempre es relativo. La clase media venezolana (muchos de ellos descendientes de europeos con cabello y ojos claros) son privilegiados en Venezuela, pero basta que salgan del país para pasar a ser los tierrudos de los paises europeos desarrollados, la mayoria de las veces sin ni siquiera darse cuenta.

  2. Lo más patético de la euforia racista, clasista y retrógrada, casi propia del Neandertal, está menos cargada de un cinismo calculador que de una ignorancia político-social provinciana. Estos aspirantes a pequeño-burgueses, en un capitalismo de verdaderos magnates, no escapan a ser parte de una minoría demográfica y más aún política. Una minoría cuyas inquietudes no sólo no figuran entre los intereses de una agenda (programa) Republicana, sino que al contrario, ha sido cada vez más un objeto de ataque, un chivo expiatorio ante la degradación social y el colapso económico, por parte de los hard-liners Republicanos: sheriffs, alcaldes, empresarios, gobernadores, congresistas, periodistas, locutores, y alianzas de cazería anti-inmigrante. Parece que por querer ser más gringos que el tío Sam, a veces están dispuestos a desconocerse a sí mismos y recibir con gusto las patadas, aunque vengan patrocinadas desde el mismo partido al que apoyan ciegamente.

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