Un sin-descanso obligado

Tengo varios días sin publicar. Lo lamento de veras. Es uno de esos momentos en que se juntan un cúmulo de cosas, tareas pendientes, problemas con los trabajos, preocupaciones varias y cansancio extremo. Voy a necesitar todavía algunos días más antes de continuar. Claro que si de pronto me escapo del dominio de mis depresiones, el agotamiento y las obligaciones insoslayables, podré abordar alguna(s) notas antes.
Les ruego me disculpen. Es un sin-descanso obligado.

Nota final: no puedo negar mi absoluta envidia por los vacacionistas del verano. Añoro unas vacaciones. Más aún, deseo fervientemente compartir con amigos, beber unas cervezas, escuchar con ellos música, reír y olvidar las miserias …
Tal vez deba repetirme lo que decía mi profesor de química en secundaria: “Paciencia piojo, que la noche es larga”.

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