Un día sin inmigrantes

Mañana, 1º de mayo, está convocada una jornada de protesta nacional por parte de los inmigrantes. La idea del boicot – ausencia a los trabajos, a las tiendas, a las escuelas – ha prosperado desde el punto de vista de la propaganda, aunque no estoy seguro de que sea respaldada plenamente por la comunidad latina, o al menos por los densos sectores de ciudades como Los Angeles, New York, Chicago y aquellas que viven en los sensibles estados de Arizona y Colorado. Eso es lo decisivo. La cuestión es que, obviamente, hay diferencias en las organizaciones que están a la cabeza en las distintas zonas y ciudades. Al menos todos están plenamente de acuerdo en manifestar nuevamente y exigir la promulgación de una Ley que beneficie a los inmigrantes sin papeles, para que estos obtengan documentación y eventualmente la ciudadanía. Lo que pase mañana dirá mucho sobre el futuro inmediato del movimiento. En días recientes una seguidillas de redadas en todo el país y el arresto y deportación de poco más de mil inmigrantes sin papeles, especialmente latinos, ha causado temor y rabia. El editorial del New York Times ayer decía,  en tono de consejo, que los organizadores de la protesta debían evitar el boicot, pues la sociedad podría tomarlo a mal y daría fuerza a los recalcitrantes anti-inmigrantes. Pero, lo que he podido “sentir” personalmente, aún en ciudades tan rezagadas como Orlando, hay entusiasmo.

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