Todavía sin luz al final del túnel.

Hoy ha sido un día funesto. Los últimos días lo han sido, pero el de hoy se lleva las palmas. Todo, absolutamente todo, salió mal, tan mal que pareciera que las acciones-reacciones y consecuencias, hubiesen sido escritas y pautadas con cuidado y detalle. Nada escapó. Las leyes de Murphy brillaron por su omnipresencia.
Lo digo y escribo, hasta con una sonrisa en los labios. El día está acabando y hemos salido mejor de lo que imaginaba, de todos los rollos que nos cayeron encima.
Siento una profunda envidia de esa juventud que se dedica con pasión a lo que les mueve, sea en la universidad, las artes o en lo que sea. Mi letras son hoy más extemp”F”oráneas que nunca (sé que la palabra no existe, aunque ahora sí, pues la he inventado). Fuera de lugar y de tiempo. Desmoralizado, agotado, sin amigos cercanos. Veo las fotos de otros blogs, sus vidas, sus reuniones, sus estudios, sus pasiones y siento que hemos perdido tanto en el camino; no sé, la verdad, no sé, cómo podamos rehacer nuestra vida acá. Por nosotros pero más por nuestros adorados hijos. Los que nos conocen bien saben que hemos luchado, como fieras, contra los obstáculos y la adversidad, pero quiero decirles, desde el fondo de mi alma, que en ocasiones, como hoy, cuesta ver la luz al final del túnel. En fin, ya se me pasará.

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