El humo que me afectó la garganta
Hace pocos días Orlando amaneció cubierta por una espesa capa de humo blanco, parecido a la neblina, pero oloroso a madera quemada e irritante. El cielo dejó de ser azul para convertirse en un feo manto blanquecino, acompañado de un calor agudo – un día soportamos 98º Fahrenheit, 37º Celsius -. ¿La razón? Un enorme [...]














