Laura, una joya del «Film Noir»

Laura

Querida Meche, me has pedido que hable un poco acerca de uno de los objetos que está en mi lista de regalos, aquí en la bitácora. Quieres que te informe en particular del "libro" Laura que aparece allí. Me ha encantado que lo pidieras porque me da la excusa para hablar de dos cosas que me apasionan: el cine y la literatura, en este caso el cine1 y la literatura negra.
El item que está en la lista en realidad es un DVD, lanzado recientemente (marzo de 2005), conteniendo la maravillosa obra magistral del cine negro Laura que fue estrenada en 1944, en pleno apogeo de este género en la pantalla grande. Aunque tengo años sin verla, el film sigue en mi memoria, como esos olores, sabores o sensaciones que retenemos por el resto de nuestras vidas y que repentinamente, al encontrarnos con ellos, evocan en nosotros una especie de nostalgia con emoción y disparan recuerdos enterrados por años de cotidianidad.
Cuando era niño acostumbraba mirar el televisor en blanco y negro con enorme intriga y emoción. Era un cajón de madera, parecido a un gabinete para libros, con dos bellas puertas que ocultaban el artefacto. Al encenderlo, esperaba un par de minutos (con la pantalla aún a oscuras, y comenzaba a oirse in crescendo el sonido del programa que estuviesen transmitiendo. El televisor, que no conocía todavía a los transistores que se incorporarían años más tarde, estaba calentando sus bulbos. Luego, como espectros en una zona del limbo, aparecían difusamente las figuras de los actores, anfitriones, cantantes o quien fuese que tuviese el privilegio de intervenir en la programación de esa hora. Me encantaba el blanco y negro y a pesar de los estrictos controles maternos, un día, de no sé qué año y hora, vi Laura y quedé enamorado, al igual que lo hace el detective McPherson, quien debe investigar el asesinato de esa hermosa mujer, de quien todos los hombres que la conocieron y que eventualmente pudieron asesinarla, se enamoraron.

Páginas: 1 2 3

Un comentario

  1. No, Emilio, no sabía mucho de lo que cuentas, solo alguito, muy poco en realidad.

    No había leído tu artículo completo; hoy me di cuenta de ello gracias a Morella, quien me dijo «son tres páginas». Ayer empecé a escribirte en el tagboard, pues tampoco me había dado cuenta (¡claro, al no llegar al final!) que tenía la oportunidad de escribir un comentario. No sé qué te iba a escribir ayer, pero hoy te digo que este artículo debes mandarlo a alguna revista, vale la pena: es informativo e interesante, tanto para los amantes o conocedores de este género «negro» como para los neófitos. Para mí, más que la información que das, me gusta la pasión que transmites. Eso es lo que siempre disfruto más de ti. Y como yo, debe haber mucha gente en el mundo que estaría feliz de leerte.

Escribir un comentario

Creative Commons License