La eterna agonía de García Márquez

García Márquez, en 2004, cuatro años después del 'poema'

Hace unos cuantos años, allá por el 2000, un profesor de la misma institución en la que yo daba clases, amaneció distribuyendo una hoja, reproducida en fotocopia, a los alumnos y colegas. Con su mejor buena intención quería compartir con todos el “poema” que Gabriel García Márquez estaba transmitiendo por Internet, como forma de despedida, ante la inminencia de un cáncer que pronto acabaría con su vida. Recuerdo que en aquella ocasión no tuvimos (Morella y yo) más remedio que lanzar un balde de agua fría a la calurosa emoción que embargaba a una parte de los receptores, por aquellas palabras conmovedoras que llenaban cada verso del poema. Alertamos, que por nuestro conocimiento de García Márquez, era extraño que escribiera de esa manera y señalamos que en Internet, como en cualquier otro ámbito (incluyendo la política) hay que aplicar el método científico y no creer cualquier cosa, sin las evidencias que lo respalden.
Investigamos y conseguimos unas declaraciones del Gabo donde desmentía la autoría del ya famoso poema y

lamentaba, entristecido, que hubiese gente que creyera que él era capaz de escribir algo tan, pero tan cursi1. Esas declaraciones fueron publicadas en el diario Reforma del día 1 de junio de 2000. Lamentablemente, no puedo recurrir a ellas por la absurda tontería del diario de cobrar un registro, en pesos, por ver archivos de sus periódicos viejos.
No pienso reproducir el poema aquí, que lamentablemente es harto conocido por millones a través de Internet. Sólo mencionemos que entre sus muchas frases, llenas de lugares comunes sobre el amor y Dios, dice

Regaría con lágrimas las rosas,
para sentir el dolor de sus espinas,
y el encarnado beso de sus pétalos…
Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida…

Gabriel García Márquez no quería darle importancia, ya que no la merecía, pero la ignorancia y la falta de la aplicación del método científico, aún necesario para cualquier investigador humanista, lo hizo tranformarse en el poema de Gabriel García Márquez y es más fácil encontrar miles de referencias atribuyéndole la autoría que hallar el desmentido (gracias diario Reforma ). Así, nos encontramos que el gabo está perpetuamente muriendo y perpetuamente retirándose de la vida pública. Perpertuamente inhabilitado para escribir, y perpetuamente escribiendo sobre las rosas rojas y sus pétalos, como en cualquier poema cursi de telenovela.
En ocasiones y eso me preocupa, algún conocido o amigo, me reenvía la carta, como si fuese escrita ayer. Pero entre tanto, el moribundo García Márquez escribe dos libros (Vivir para contarla y Memoria de mis putas tristes) da conferencias, asiste a congresos, mantiene su actividad sobre la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano, que él mismo fundó y pare de contar.
Particularmente creo que, aunque normalmente una cosa así no merecería más que un breve desmentido, dado el poder inmenso de Internet, García Márquez debería elaborar una declaración contundente para difundirla a través de la red. Incluso, he creído que los periodistas y los autores deberían tener algún punto de encuentro en Internet (página o sitio web) dedicado a suprimir bolas, falsas declaraciones, poemas o escritos. Pero más allá de esto, es evidente que aquella insistencia, del astrónomo y gran divulgador científico Carl Sagan, en la necesidad de usar el método científico para la vida cotidiana, es hoy más apremiante que nunca. De la mano de la información y el conocimiento, Internet también es la vía de difusión de bolas, superstición y pseudociencias. Como cualquier medio de difusión es susceptible de las miserias humanas, de los atrasos, las perversiones, la mentira o la confusión. La preparación, el conocimiento, y en especial, la capacidad para analizar críticamente cualquier cosa, son El verdadero autor, un ventrilocuo mexicanofundamentales para que la información en Internet sea digerida para bien de la humanidad. No dejo de pensar que tal vez es el precio que pagamos por la democratización de la información y el conocimiento, pero eso conlleva a que, aquellos que navegamos, publicamos o informamos por la red, tengamos una mayor responsabilidad. Por mi parte, pongo mi grano de arena, recordando que el poema “La marioneta” no fue escrito por Gabriel García Márquez sino por un ventrilocuo mexicano, llamado Johnny Welch, que bien puede ser un magnífico ventrílocuo, pero como poeta … al menos no es de mi gusto2.

Notas:

1 lo que más me puede matar es la vergüenza de que alguien crea que de verdad fui yo quien escribió cosa tan cursi. Afirmación de García Márquez aparecida en el comunicado que envió a los medios en junio de 2000.

2 Se me ocurrió escribir algo para mi muñeco (El Mofles) y me salió ese manojo de pensamientos que atribuyeron a García Márquez. Al presentar el poema en Santiago, el teatro se llenó de pañuelos. Cuando lo presenté en México, en un programa que conducía Daniela Romo, se recibieron 500 llamadas pidiendo una copia del poema… Declaraciones de Johnny Welch, a propósito del poema atribuido al Gabo.

2 comentarios

  1. Busco Autor y Nombre del Poema, que dice algo así:
    «…si naciera de nuevo, leería más, caminaría más, darías más caminatas por el parque…»
    Atte., Héctor C.

  2. Héctor:

    No puedo, con absoluta seguridad decirte quién fue el autor del poema que han llamado «Instantes» y que contiene la línea que has señalado. Se sabe que se trata de una parte de un texto aparecido en Readerś Digest, de 1953, cuyo autor es el caricaturista Don Herold. Lo que sí puedo afirmarte, categóricamente es que no se trata de un poema de Jorge Luis Borges tal y como se ha difundido en la red, en los colegios, y en presentaciones cursis en formato power point. Si te sirve de algo, te menciono el verdadero inicio del «poema»:
    “Por supuesto, nadie puede desfreír un huevo, pero no hay ley que impida considerarlo” («Of course, you can’t unfry an egg, but there is no law against thinking about it”). Y luego siguen las líneas que conoces tú. Este es uno de los casos más representativos de difusión, a través de Internet, de falsas autorías. Si deseas estudiar seriamente el asunto del poema que falsamente se acredita a Borges, te recomiendo comenzar por aquí:
    http://www.rompecadenas.com.ar/almeida.htm

    Saludos

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