Escribir, a pesar de todo.

Y bien, aunque mis escasos lectores no se halan de los pelos por la ausencia de novedades en el blog, yo siento un compromiso conmigo mismo. Mi blog me gusta. Me gusta escribir y no inicié esta pequeña aventura para dejarla morir de inanición. De hecho, tengo montones de ideas, algunas pueden incluso ser buenas ;-) , pero como lo he afirmado aquí mismo, me fallan los ánimos.
Estamos pasando una temporada mala de veras. La peor situación económica en los últimos años y el agotamiento físico por el tipo de trabajo que realizamos, a estas alturas de la vida. Por eso, es evidente, este mes ha sido realmente malo en producción de notas en mi bitácora. También está el hecho de que debo cuidar las palabras y los detalles, por consideraciones que afectan a nuestra situación y por las que debo guardar cierta autocensura personal.
Tengo montones de cosas sobre las que quiero escribir. Algunas sugeridas por amigas y amigos, pero que por ahora duermen el sueño de la inexistencia.
Naturalmente, todo es relativo. Cuando escucho de mis amigos en Venezuela y las peripecias de su vida cotidiana, no me queda más que reafirmar el paso dado. Así están las cosas.

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