El ingles como «lengua nacional» ¿Qué hay detrás?

ExitEl Senado de los Estados Unidos, aprobó ayer una enmienda que establece el inglés como “lengua nacional”. La propuesta, informa el Washington Post, que fue aprobada por 63 votos a favor y 34 en contra, busca supuestamente preservar y realzar el rol del inglés.
Aparentemente, la cosa suena sensata, pero cuando miramos el origen, el contexto y los eventuales alcances, comprendemos que es parte de la política que busca aislar a los inmigrantes, particularmente de origen latino, y retroceder en algunas de las características multiculturales que definen la sociedad norteamericana.

No es casual que la enmienda surja en pleno debate sobre la reforma migratoria; en un juego de tira y encoje se busca afanosamente disminuir los elementos “liberales”  de la reforma para que ésta sea tragable por los republicanos más conservadores y algunos demócratas que les acompañan.  La medida no puede verse separada del contexto de la construcción del muro en la frontera con México y el anuncio del envío de tropas de la Guardia Nacional para reforzarla, hecho por el Presidente. En el momento que éste resiente su nivel más bajo en las encuestas y con elecciones parlamentarias antes de final de año, todo gira en torno a la captura del voto de los conservadores y la suposición de que una buena parte del país, políticamente hablando, se mantiene a la derecha.
Para los que no lo sepan, en Estados Unidos no hay “idioma oficial”. Esto es una marca constitucional de su nacimiento como nación pluricultural. No obstante, su historia, en mayor o menor grado, ha estado plagada de la lucha No entrarpor utilizar la imposición del inglés como medida coercitiva contra las minorías, en especial contra aquellas que no son de origen blanco europeo. Tal cosa ocurrió con las lenguas habladas por los nativos americanos (los aborígenes) a los que se les obligaba hablar inglés so riesgo de severos castigos. Lo propio sufrieron miles de inmigrantes de origen mexicano. No digamos el intento de establecer el inglés como  lengua de Puerto Rico, luego que la isla fuese “asociada” a Estados Unidos, tras la guerra con España.
El argumento de oro que justifica esta decisión es que los inmigrantes no quieren “adaptarse”, muy especialmente los latinos. Esta “dificultad” para “americanizarse” se evidenciaría en que los inmigrantes “no desean” aprender a hablar inglés. Carezco del tiempo para buscar y revisar estadísticas, pero estoy convencido, por la experiencia en la vida cotidiana, entre inmigrantes, buena parte indocumentados, que tal cosa es una absoluta mentira. Sin temor a equivocarme puedo afirmar que los hijos de estos no tardan mucho en aprender inglés. En cuestión de meses están conversando sin problemas y cambian indistintamente entre éste y su lengua materna: son bilingües. Sus padres, si están legales, pronto empiezan a mascullar palabras y posteriormente hablan con cierta soltura. Pero los padres que son indocumentados no tienen la misma dinámica por razones harto obvias: al estar marginados de la sociedad y vivir en las sombras, sin acceso a los cauces regulares de la vida civil, no tienen con quién hablar inglés ni razones para hacerlo. Su mundo marcha paralelo, asintótico, al del resto de la sociedad, pero sin tocarse jamás, más por la marginación a que son sometidos y a una política de “ignorarles” del conjunto de la población, por temor a lo desconocido y la inexistencia de vasos comunicantes. Pero, repito, sus hijos, son la integración y la “americanización”, no por la pura y simple adquisición del inglés y elementos de la cultura anglo-sajona, sino por la ampliación de su base lingüística y por la síntesis cultural: son norteamericanos con la habilidad de hablar dos lenguas y con un espectro cultural más amplio y rico. Por eso la medida – que no podía haber sido propuesta sino por un conservador – está dirigida contra la diversidad cultural, el bilingüismo y la adquisición, por parte del conjunto de la sociedad, de nuevos elementos, extraños a la cultura anglo-sajona. No dejo de recordar quesoccer players en un programa, transmitido por CNN, en pleno auge de las movilizaciones de inmigrantes, un reportero entrevistó a una norteamericana, anti-inmigrante del estado fronterizo de Arizona. Le preguntó qué tenía de malo para la sociedad estadounidense que los latinos inmigrantes, como los mexicanos indocumentados, se integraran a “América”. La mujer no vaciló un segundo y lo primero que respondió fue: “pues porque sí, porque ellos traen su … su … ¡soccer!”
Me pareció triste y patético. Para aquella señora, la integración del soccer – como ellos llaman al fútbol que se juega en todo el mundo – en la vida de los norteamericanos es visto como una “invasión” y no como un aporte. Ella preferiría que el país fuese una isla impenetrable en el cual vivir sin las “molestas” costumbres de los vecinos. Los que así piensan, los conservadores más extremos, habitantes de zonas rurales y ajenos a las dinámicas ciudades metropolitanas, son los representantes más conspicuos del atraso y el provincialismo. En la era de Internet, la globalización de la superexplotación y también de la cultura, en este planeta, aquí y ahora coexisten dos mundos: aquél de los que incluso rastrean el cielo, en busca de señales de vida, apuntando los radio-telescopios a las estrellas y el otro, mezquino, cobarde y estrecho, de los que incluso hubieran preferido nada de afroamericanos alrededor; los que se miran al espejo y dicen “qué bien me veo” y no se han dado cuenta que su maltrecha edificación se cae a pedazos.
La enmienda es la expresión del temor al español, al bilingüismo, a la amplitud y diversidad. La enmienda representa a los que temen que una arquería y unos muchachos color cobre y otros blancos, pateando un balón, pueda imponerse definitivamente en la vida de los Estados Unidos de América.

3 comentarios

  1. Jorge Alberto Angulo Bermejo

    Estimados amigos.

    Me resultó interesante este artículo «El inglés como lengua nacional ¿Qué hay detrás?» Sin embargo, éste como otros artículos comentan y critican la enmienda a la Ley de Inmigración pero no citan textualmente dicha enmienda, por lo que los que no tenemos al alcance dicha ley nos quedamos en las mismas pues no existe correspondencia entre su comentario y lo comentado, no hay margen de comparación como para saber si el enfoque del comentarista es correcto o no. Sería bueno que en otro artículo o comentario que publiquen citen dicha enmienda. Gracias.

  2. Jorge:

    Tal vez te sirva el enlace de abajo, en el que se pueden leer partes fundamentales de la enmienda, su autor y otros datos.

    Saludos

    http://en.wikipedia.org/wiki/Inhofe_Amendment

  3. Debo agregar que el enlace al artículo del Washington Post no se encuentra más. No obstante, la dirección que he colocado en mi anterior comentario llena el vacío dejado por la fuente original de la noticia.

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