Ecos de un desastre nuclear.

Ecos de un desastre nuclear.

Aquel día, el reactor número 4 de la planta nuclear de Chernobyl estalló, haciendo volar el techo de 100 toneladas y expulsando a la atmósfera una enorme cantidad de material radiactivo que inmediatamente empezó a recorrer el mundo. Los habitantes de los pueblos cercanos fueron presa  de la contaminación. Los ríos, el bosque, los frutos, las estructuras, todo, absolutamente todo, quedó expuesto. Se calcula que la radiación liberada fue cien veces la de la bomba de Hiroshima, de 1945. La nube radiactiva alcanzó a Europa. Los niveles de contaminación en el viejo continente pasaron los límites “tolerables”.

Las líneas anteriores la escribí en EF a propósito del vigésimo aniversario del desastre nuclear de Chernobyl en abril del 2006. Entonces, como ahora, he sostenido que la decisión de usar el poder atómico suponiendo que puede ser «dominado» es una demostración de la incapacidad de la civilización para poner límites a su avaricia y arrogancia.

No aprendemos de nuestros errores, o al menos, el tiempo que históricamente nos cuesta remontarlos es largo. La cuestión es que hay ocasiones en que el tiempo es decisivo. A diferencia de los accidentes aéreos provocados por un error de diseño, aunque nos duelan las víctimas, sabemos que eventualmente habrá una corrección. Los desastres nucleares son una amenaza a la vida en su totalidad, sus consecuencias perduran en el tiempo y destruyen la habitabilidad de regiones enteras. La radiación puede no matar de inmediato para luego manifestarse en enfermedades como el cáncer, mutaciones horribles y malformaciones genéticas.

En más de una ocasión nos han dicho que Chernobyl fue producto de la improvisación y los pésimos controles de calidad y manufactura de la entonces Unión Soviética. Ahora un dramático cataclismo de descomunales proporciones ha llevado a una planta nuclear en el desarrollado Japón al colapso y exposición de los elementos radioactivos a la intemperie. «Eso no es común»–dirán algunos– «se han juntado las condiciones del peor escenario». Pero la consecuencia, si llegaran a fallar todas las medidas para impedir la expansión de la radiación, es que millones de seres serán víctimas de varios monstruos creados por el hombre y liberados por el desastre natural. En CNN, uno de los especialistas consultados ha repetido una y otra vez: ¡Seis reactores edificados uno al lado del otro! ¡Es increíble!

Los ecos del desastre comienzan a golpear los muros –que parecían tan prístinos y sólidos a la opinión pública– del uso de la energía nuclear. Baste señalar un par de ellos. Cinco de los reactores involucrados en el accidente de la planta Fukushima son diseñados por General Electric. Su nombre: Mark1. Hace 35 años, Dale G. Bridenbaugh y dos colegas de su equipo, renunciaron a General Electric luego de convencerse de que el Mark1 tenía graves fallas de diseño que podrían llevar a un accidente devastador (Ver aquí). En ese entonces los tres ex-empleados de GE se sumaron al movimiento antinuclear y fueron conocidos como GE Three.

El otro eco del desastre en Japón nos trae a los Estados Unidos de nuevo. De acuerdo a información que he leído en Bloomberg:

En los Estados Unidos se han producido 14 cuasi-incidentes por parte de los operadores de algunas plantas nucleares en el último año, de acuerdo a lo reportado ayer por the Union of Concerned Scientists (Unión de científicos preocupados) que critican la vigilancia de la Nuclear Regulatory Comission sobre los reactores nucleares de la nación.

Progress-energy [ … ] tuvo cuatro accidentes en tres reactores… [Traducción mía]

Esto es sólo el principio. Esperemos que a la catástrofe del terremoto y tsunami en Japón  no se sumen las víctimas de una exposición radiación nuclear. Esperemos que Japón no se convierta en una isla contaminada y condenada. Hoy más que nunca la triste realidad nos obliga a ser humildes y a enterrar la arrogancia. Los reactores nucleares son peor que el poder del mago en manos del aprendiz.

Fuentes e información:

Fukusima Nuclear Power Plant (Wikipedia)

GE Three (Wikipedia)

abc News

Bloomberg

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