Japón: alimentos, agua potable y agua marina contaminadas. ¿Cuál es el riesgo?

Los sucesos en Japón, luego del terremoto y tsunami que devastó un área del noreste de la isla, no dan respiro por la magnitud de la tragedia. A ella se suma un desastre nuclear que tiene a los japoneses y al mundo en vilo por las eventuales consecuencias de una exposición masiva a la radiación. Sin embargo no puedo dejar de notar la confusión que generan las noticias y las afirmaciones de los diversos organismos involucrados –desde el gobierno japonés, la Organización Mundial de la Salud y diferentes bandos de científicos– acerca del mayor o menor nivel de peligro de la radiactividad expuesta por el daño sufrido en los reactores de la central de Fukushima.

Se han encontrado alimentos contaminados (leche, espinacas), agua potable y ahora se advierte de ciertos elementos  en el agua marina de las cercanías de la planta nuclear. A pesar de ello, el gobierno japonés asegura que no hay riesgo y las medidas de prohibición al consumo de los alimentos irradiados son de precaución. La Organización Mundial de la Salud afirma que el problema  es más serio de lo que se pensaba (no entiendo muy bien «qué se pensaba»). El asunto ha llevado a la Internet a discutir acerca de cuánta es la dosis perjudicial, antepuesta a una que «no trae mayores consecuencias».  Debo confesar que no me han convencido. Detesto la especulación y por ende el amarillismo, pero no es menos cierto que minimizar la gravedad de los hechos y las consecuencias del desastre nuclear es dañino, en especial si queremos sacar conclusiones para el futuro y salvar vidas.

He estado investigando sobre el tema y lo que he visto es que no existe una posición absolutamente clara, sólida, basada en profundos y exhaustivos estudios científicos.

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Ecos de un desastre nuclear.

Ecos de un desastre nuclear.

Aquel día, el reactor número 4 de la planta nuclear de Chernobyl estalló, haciendo volar el techo de 100 toneladas y expulsando a la atmósfera una enorme cantidad de material radiactivo que inmediatamente empezó a recorrer el mundo. Los habitantes de los pueblos cercanos fueron presa  de la contaminación. Los ríos, el bosque, los frutos, las estructuras, todo, absolutamente todo, quedó expuesto. Se calcula que la radiación liberada fue cien veces la de la bomba de Hiroshima, de 1945. La nube radiactiva alcanzó a Europa. Los niveles de contaminación en el viejo continente pasaron los límites “tolerables”.

Las líneas anteriores la escribí en EF a propósito del vigésimo aniversario del desastre nuclear de Chernobyl en abril del 2006. Entonces, como ahora, he sostenido que la decisión de usar el poder atómico suponiendo que puede ser «dominado» es una demostración de la incapacidad de la civilización para poner límites a su avaricia y arrogancia.

No aprendemos de nuestros errores, o al menos, el tiempo que históricamente nos cuesta remontarlos es largo. La cuestión es que hay ocasiones en que el tiempo es decisivo. A diferencia de los accidentes aéreos provocados por un error de diseño, aunque nos duelan las víctimas, sabemos que eventualmente habrá una corrección. Los desastres nucleares son una amenaza a la vida en su totalidad, sus consecuencias perduran en el tiempo y destruyen la habitabilidad de regiones enteras. La radiación puede no matar de inmediato para luego manifestarse en enfermedades como el cáncer, mutaciones horribles y malformaciones genéticas.

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Unas palabras sobre la derecha venezolana en Florida

A propósito de las elecciones en Estados Unidos, tuve la oportunidad de conocer de primera fuente la opinión de algunos venezolanos sobre el asunto; también recibí artículos de Anibal Romero y Alexis Ortiz en referencia a un eventual triunfo demócrata. Me percaté que había una clara separación entre los venezolanos que llegaron a este país relativamente acomodados, a vivir en Weston, compraron autos y se insertaron rápidamente en el mercado de trabajo y los que han tenido que bregar desde el inicio con la lucha día a día por el reconocimiento a sus capacidades, por levantar una familia, por soportar turnos de trabajo demenciales y evitar perder ahora todo lo que han logrado. Pero también pude comprobar que en las opiniones de los venezolanos bien acomodados predominaban profundos prejuicios, desde raciales a políticos, y una patética marginalidad y provincianismo en los análisis.
Un sector de venezolanos se opuso a Obama y si hubiesen tenido oportunidad de votar (algunos la tuvieron) lo habrían hecho por los republicanos. Están en su derecho, pero lo interesante es conocer sus razones y voy a dar mi impresión acerca de ello.

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Obama, the Man of the XXI century

We have had the privilege, my family and I, to be witnesses and humble participants in a historic event: Barack Obama’s victory for the United States presidency. For all of us who supported him, there is a profound sensation that it wasn’t just about fighting to change the disastrous policies of the last 8 years, there was something more. Several months back, when Obama was still battling in the primaries for the Democratic nomination, a Venezuelan friend of mine said that numerous people had told him there was no hope that the “colored one” would win. I then responded that the Obama phenomenon wasn’t simply another candidacy, but that behind him a social process was being expressed, which grew exponentially and went beyond the circumstantial to become historical.

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Obama, el hombre del siglo XXI

Hemos tenido el privilegio, mi familia y yo, de ser testigos y humildes partícipes de un hecho histórico: el triunfo de Barack Obama en la contienda presidencial de los Estados Unidos de América. La profunda sensación en aquellos que le apoyamos es que no se trataba aquí de luchar solamente por el cambio de las nefastas políticas de los últimos 8 años, había algo más.
Varios meses atrás, cuando Obama aún se enfrentaba en las Primarias por la nominación, un amigo venezolano me comentó que numerosas personas le habían dicho que no había esperanzas de que “el moreno” ganara. Entonces le respondí que el fenómeno de Obama no era simple y llanamente una candidatura más, que tras él se expresaba un proceso social que crecía exponencialmente y que iba más allá de lo coyuntural para transformarse en histórico.
Obama hizo historia casi desde el momento en que se convirtió en pre-candidato presidencial con posibilidades, porque, contra todos los pronósticos, siendo afro-americano, con un nombre ajeno a la cultura y las raíces de la Nación, con un padre africano, y una niñez vivida en diversas partes del mundo, logró capturar el sentido de esperanza y de cambio de un sector masivo del pueblo norteamericano, el sector más dinámico, cosmopolita, universal, del pueblo de Estados Unidos; tal vez, me atrevo a decir, la semilla de los nuevos ciudadanos del siglo XXI, cuyas voces y expectativas quedaron ahogadas tras los atentados del 11 de septiembre y el profundo retroceso de la civilización y la razón en casi todas las esferas del país, de la mano del terror del terrorismo y del miedo sembrado por el gobierno.
Barack Obama ha sido electo presidente en un claro momento de hecatombe y degradación nacional y mundial. El proceso que le ha llevado al poder ha contado con una vanguardia de jóvenes y ciudadanos para quienes los valores de la democracia, la libertad, la paz, el sentido de globalidad, los derechos humanos, el clima del planeta, son parte indispensable de la lucha por un mejor porvenir. Es el desafío por cambiar el desastroso rumbo que tomó nuestro siglo XXI. Es un faro apenas; un esbozo de inicio; pero gritado con fuerza y firmeza.
Las lágrimas de los afro-americanos que anoche lloraban su felicidad, son lágrimas que arrastran consigo la certeza de que ha nacido un nuevo mundo. Apenas hace 53 años no podían sentarse de igual a igual con un blanco en un autobús, o asistir a las mismas escuelas. Hoy, millones de blancos, latinos y afromericanos, unidos como un solo ser, dieron su confianza y su voto a un hombre sin importar el color de su piel. Sus hijas vivirán en la Casa Blanca. Eso no acaba con los racistas, pero ellos son ahora más que nunca la expresión del pasado, de la incomprensión, del atraso cultural y la ignorancia. Ha triunfado el nuevo ciudadano del siglo XXI.
El hombre que presidirá a nuestro país es el más global de los presidentes que jamás haya tenido los Estados Unidos. Pareciera ser una síntesis de culturas, razas, religiones. Ha triunfado el nuevo ciudadano del siglo XXI.
Nada está garantizado. Le toca al presidente Obama afrontar los enormes obstáculos del mundo que vivimos. Probablemente sufriremos más. Habrá nuevos sacrificios. Esperamos contar con que el gobierno de esta nación nos dé el abono y las máquinas para sembrar de futuro el presente y torcer el rumbo del siglo.

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The last Debate: Authenticity vs Cynicism

It has been said insistently that the third debate, the last between Obama and McCain before election day, was the best of all three. I agree with that opinion, yet I would like to point out some brief observations:

  1. That the debate has revolved fundamentally around the political, economical and ideological positions of both candidates is only a result of the tremendous failure by Republican leaders and the orientation they attempted to give the campaign, based on instigating a sense of fear in Americans towards Obama.
    Fear mongering has been a constant in Republican campaigns. Already during the 1936 election – for example – the telephone operators of the Chicago Tribune, which was owned by an ultra-conservative colonel, would answer calls upon with this refrain: “Hello. Chicago Tribune. Only 10 days left to save the American way of life.” (Quoted by Richard Stengel. Time Magazine, March 3, 2008, page 6.)
    Contrary to what they supposed, the accusations of terrorism, and the racist incitations focused on Obama’s name and origin, crashed against the increasing animosity of Americans to this kind of manipulation. Sarah Palin, in charge of playing the dirty games, mudded up McCain’s image and pushed away numerous Republicans who, in honesty, cannot share such methods.

  2. Obama was weak especially during the first part. Not because his adversary was right but due to an attitude of non-confrontation. I believe his weakest moment took place when he allowed McCain to have his way asserting he was not George Bush. In doing so, the Republican candidate intends, though very belatedly, to present himself as the definite alternative to the disastrous Republican administration of the last 8 years. But such an affirmation is false and cannot be conceded. The fact that McCain had and has differences with the current president doesn’t position him in a clash with the government. On the substantial (the economy, the war, health care, education,) McCain was a supporter of his party’s government. Far from being an alternative, he is the only way for Republican leaders to perpetuate themselves for another 4 years in power and continue in the disastrous direction that has tainted the life of this country under the rule of Bush-Cheney.

  3. In spite of his weakness in the first part of the debate, Obama convinced me even more because he exhibited something McCain was not capable of showing: absence of cynicism. To be totally honest, it had been many years I hadn’t seen a politician so in lack of cynicism, so humanely a leader.

Despite the flat points, all the polls favor Obama on the final result of the debate. I firmly hope that the ruling days of obscurantism are reaching their end.

Thank you son, for the translation to English

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