Gnome 3: un salto al futuro.

Soy usuario de Linux desde 1996, cuando para disponer del ambiente gráfico creado por el servidor X, me tuve que bajar — a través de una penosa conexión a Internet — los archivos fuentes y compilar la «última versión» e intentar que aceptase mi tarjeta gráfica. Aunque en ocasiones he instalado el escritorio de KDE, y algunos escritorios «ligeros», en general me he mantenido fiel a la propuesta de Gnome. También trabajo con Linux. Soy administrador de sistemas y tuve, junto con mi amigo Max, la primera compañía de sitribución de Linux SuSE (antes que la adquiriera Novell) en el centro de Venezuela. Por muchos motivos no soy dado a las innovaciones gráficas, soy partidario de la estabilidad. Cuando adopto un sistema en el ambiente de trabajo mi último pensamiento es para los entornos de escritorio, a menos que se requieran entre el personal, en cuyo caso también busco estabilidad y sencillez. En casa tengo varias computadoras, todas con Linux: Debian y Ubuntu (basado en Debian, como sabe caulquier linuxero). Estuve muy atento a la propuesta de Ubuntu 11.04 con la interfaz llamada Unity y por otra parte el anuncio de la versión más revolucionaria en la hisoria de Gnome: la número 3. Lo curioso es que en esta ocasión Ubuntu, de lejos la distribución más popular de Linux hoy en día, abandonó la inclusión de Gnome en su escritorio por defecto, para sobreponerle Unity — por ahora un plugin de Compiz — y que también implica un cambio sustancial en la manera que se propone el escritorio Linux al usuario común. No voy a discutir las razones de Ubuntu, aunque me parece que han cometido un tremendo error.

Leer más
Creative Commons License