So long Orlando

Lake Eola - Orlando

En los próximos días vamos a iniciar una aventura. Hace 14 años nos vinimos a Estados Unidos a construir una nueva vida, casi desde cero. Dejamos a nuestros familiares, a los amigos del alma y una buena parte de lo que llaman “afectos”, para descubrir otro mundo y brindarle a nuestros hijos oportunidades que difícilmente obtendrían en el ambiente y perspectivas de la Venezuela de aquel presente y eventual futuro. Algunos imbéciles nos reclamaron que veníamos a “limpiarle el culo a los gringos”. Me gusta recordarlos con cierto desprecio, por su pobre visión, su provincianismo y mediocridad.

Hicimos lo que tantos inmigrantes han llevado a cabo: trabajar duro, en el submundo, caminando no pocas veces en círculos, deseando de pronto la compañía de un amigo, el apoyo de un compañero, para subir los peldaños de una escalera que parecía interminable y angustiosa.

“De nada les va a servir lo que saben”, vociferaban los que desalentaban los altos horizontes porque ellos no podían ver ni querían ver más allá de los límites de su pobre rutina. Pasamos años duros, largos y extenuantes. No teníamos nada, sólo la esperanza y confiar en nuestras propias fuerzas.

La Florida, primero en Melbourne y luego en Orlando, fue el puerto de llegada y despliegue. Nuestros hijos han volado. Cada uno lucha y construye su mundo, rompiendo rutinas prescritas y convenciones esperadas. Para nuestra satisfacción y orgullo, ambos creen en sí mismos lo suficiente para tomar las riendas de su vida con respecto a sus ideales y navegan más allá de lo imaginado.

Leer más

El retorno

Time Square 1937

“En recuerdo de mi padre, Emilio Ortiz, ahora que nos vamos a vivir a Nueva York”

El 29 de octubre de 1938 mi padre dejó la ciudad en la que había vivido la mayor parte de su vida para inaugurar una aventura musical que cambiaría su destino. Atrás quedaba pues Nueva York, el Bronx, las borracheras con los otros músicos, durante y después de la “ley seca”. En alguna parte de la metrópolis quedaban dos hijos pequeños y una mujer que le amó. Sus hermanos no le volverían a ver jamás y el duro mundo de aquel osado inmigrante boricua se disiparía en una Venezuela alegre, provinciana e ingenua, que le recibiría y regaría con el elixir del amor y la prosperidad.

El “nuyorrican” Emilio Ortiz se fue, así no más, con su mezcla de caribe y sabor de urbe cosmopolita, con el amargo de la papa-nycdiscriminación de West Side Story y el dulce aroma de las notas sacadas a aquellas cuerdas, de una guitarra con sangre latina.

En un extraño devenir de circunstancias, un rastro de su sangre vuelve a las calles que pateó más de una vez. ¿Por cuántos de esos rincones deambuló? ¿En cuántas noches se asomó un atisbo de futuro en su mente e imaginó un porvenir de descendientes?

Tengo una sensación extraña, de nostalgia, descubrimiento y sorpresa. En cierta forma presiento que el cierre de un círculo viaja de mi mano. Como un magneto que atrae sin piedad a una brizna de hierro, voy a ti, Nueva York. En algún lado de la ciudad corren gotas de la misma sangre que viaja por mis venas.

Creo que siempre quise volver.

Leer más

La masacre de Orlando y la fanfarronería de Donald Trump

AR-15 rifles

El dolor por lo ocurrido en la ciudad de Orlando, donde hemos vivido los últimos 11 años, abarca la profunda pena por la muerte de tantos seres y el horror que causa el saber que una mente desquiciada por el odio pudo hacerse fácilmente con todo el equipo necesario para la muerte, sin que nadie le impidiera llevar a cabo su siniestro plan.

Si visitamos de nuevo las últimas masacres perpetradas en los Estados Unidos, encontramos la constante de que han sido fomentadas por el odio (sea racial, sea sexual, sea religioso) y también hallaremos el factor común de la enorme facilidad con que sus protagonistas, mayormente personas desequilibradas, se han hecho del armamento sofisticado para cumplir sus crímenes. La sociedad a su vez ha quedado indefensa por los cuatro costados: más de una vez los autores habían estado bajo la mira de los cuerpos de seguridad, o alertados por diversas pistas, pero al final se ha hecho caso omiso, se ha aflojado la vigilancia y la burocracia ha triunfado.

Luego de cada ataque y su secuela de muertes, se reanuda la discusión acerca de la venta de armas en nuestro país. Pero todo parece una letanía que se repite una y otra vez, esperando a la próxima pesadilla que, como los terremotos, volverá a presentarse, sin que sepamos dónde y cuándo. Pero sí sabemos que será facilitada por al menos dos factores: la libertad para adquirir las armas para asesinar en masa y el combustible de odio que incite a los terroristas internos o externos, a planificar la muerte de seres humanos, por su color, por su preferencia sexual, por su condición religiosa o por una retaliación injustificable.

trumpAhora, cuando sentimos la impotencia de que casi nada podemos hacer para detener esta horrenda espiral de barbarie, sale el eventual candidato a la presidencia por el partido Republicano – Donald Trump – a decir que Estados Unidos debe prohibir el ingreso al país de todo inmigrante procedente del medio oriente, a la vez de acusar a toda una confesión religiosa, los musulmanes, del terrorismo. Donald Trump habla como un ignorante y petulante bravucón al que le importan un bledo los hechos, la historia, la sociedad y sólo ve en el horizonte los posible votos de los más atrasados y reaccionarios, dispuestos a seguir a quien les ofrece una aparente seguridad frente a todos sus temores.

Leer más

Morella, en tu cumpleaños.

more-emi

Más de la mitad de la vida. Bajo las tormentas oscuras y llenas de fantasmas; sobre la cresta de las pasiones del amor o el emocionado temblor y dolor del parto; durante los días de juego con los niños, de crecer con ellos y escribir cada página del futuro. Más de la mitad de la vida juntos, amándonos y mirándonos a los ojos. Cuántas veces hemos decidido saltar a los abismos abrazados, para luego ver como desafiamos la ley de gravedad. Cuántos sueños compartidos, volando junto a Peter Pan, a la tierra de Nunca Jamás. Nuestros cuerpos, que se conocen palmo a palmo, poro a poro, han construído a lo largo del tiempo, una piel común y diferente, a través de la que presagiamos al mundo, y todas las pieles, los poemas y las canciones del planeta nos traspasan.

Mi amada Morella, que hoy cumple años, es la sorpresa de mi vida, el trofeo al final de la carrera, el sortilegio que susurra el viento en el bosque encantado, la sonrisa que brota de los labios de nuestros hijos, el amor que fluye incansable como un manantial plateado y eterno.

Te amo amor, y por el instante que pasamos por el cosmos, siento la fortuna de tenerte junto a mi.

Leer más

Mi nuevo blog: Last Round in Sight

 

Screen Shot 2015-10-25 at 10.34.56 PM

Tengo un nuevo blog para selectas fotografías y sus historias. Me he querido dirigir a una audiencia más amplia y en virtud de que mi hogar está en los Estados Unidos, lo he elaborado completamente en inglés, aunque ocasionalmente pueda postear notas en español. En la página del “About” del sitio he escrito la razón de ser de este nuevo proyecto, hermano de ExtemFporáneo. Les invito a visitarlo.

Mi blog se llama: Last Round in Sight

Leer más

Recuerdos en una foto


 

Hay apuro, los corazones trepidan por las calles iluminadas. Unos ojos, desde la ventana del tranvía atraviesan la avenida sin darse cuenta, pensando en llegar a casa a saborear una cerveza, para no ir más allá y tener sólo presente. ¿A dónde van todos? ¿Habrá alguno que avizore la danza sangrienta que espera a la vuelta de la esquina? Allí están, viviendo la calle, las luces, la carrera. Amores y desengaños, esperanzas y frustraciones caminando de la mano por la acera, en Times Square. Y me veo allí, entre mis coterráneos, que hoy son sólo una mancha en la foto, testimonio de lo que fue y nos dejaron, de lo que hemos sido y dejamos de ser. Casi todos – tal vez todos – inmigrantes, o hijos y nietos que perdieron el bagaje de sus padres y abuelos. Italianos, judíos, irlandeses, y otros, cuya sangre se remonta a las sabanas africanas donde se gestó su ritmo y su oído, para sembrar de Jazz al mundo. Y también, perdido entre las calles, con un amigo a cuestas, a plena risa o cabizbajo, va mi padre, con el Caribe en la piel y la guitarra. ¿Cuántas veces pasaste por Times Square papá? Tal vez nunca la hiciste tuya, porque no te lo permitieron. He querido caminar contigo en esa foto. Ahora tu nieto que jamás conociste, vibra a veces por tus caminos, y recorre altanero la ciudad de Nueva York. Y en un retorno inesperado, al ver la imagen, soy por un instante Emiliano y me convierto en sombra, en fragmento del mundo de ese 1937 en Times Square.

Leer más
Creative Commons License