Agosto 19 de 1934 – Hitler obtiene todo el poder

Hace 71 años, casi 35 millones de alemanes, contra apenas 4 millones y medio, dieron el SI en el plebiscito que otorgó todos los poderes ejecutivos a Adolf Hitler, invistiéndole como Fuhrer.
Días terribles y oscuros se avecinaban sobre el mundo. La historia de la humanidad cambiaría para siempre, aún a pesar de que, tras ríos de sangre, los nazis fueran derrotados. Leo los siguientes párrafos, extraídos de la noticia reseñada en aquel entonces por el New York Times:

He is the Fuehrer [leader] of the Reich with absolute power by the vote of almost 90 per cent of the Germans (…)
It is not yet a matter for international concern but there are other considerations which may be. (Él es el Fuehrer [líder] del Reich con el poder absoluto por el voto de al menos el 90 porciento de los alemanes (…) Esto no es aún materia de preocupación internacional, pero existen otras consideraciones que pueden serlo.)
The endorsement gives Chancellor Hitler, who four years ago was not even a German citizen, dictatorial powers unequaled in any other country, and probably unequaled in history since the days of Genghis Khan. He has more power than Joseph Stalin in Russia, who has a party machine to reckon with; more power than Premier Mussolini of Italy who shares his prerogative with the titular ruler; more than any American President ever dreamed of. (El respaldo otorga al Canciller Hitler, quien hace cuatro años no era siquiera ciudadano alemán, poderes dictatoriales no igualados por cualquier otra nación, y probablemente sin igual en la historia desde los días de Genghis Khan. Él tiene más poder que Joseph Stalin en Rusia, quien debe considerar a la maquinaria del Partido; más poder que el Premier Mussolini de Italia que comparte sus prerrogativas con el gobernante titular; más que lo que algún presidente norteamericano jamás soñó.)
(…) The question that interests the outside world now is what Chancellor Hitler will do with such unprecedented authority. (Lo que interesa al mundo entero ahora es qué hará el Canciller Hitler con esa autoridad sin precedentes.)

No puedo leer tales palabras sin que se me encoja el corazón y recuerde el sufrimiento de los millones de judíos, polacos, rusos, sometidos a la barbarie y los millones de hombres que dejarían su sangre en los campos de batalla, norteamericanos, rusos, británicos, entre otros, luchando contra aquella monstruosidad. Pero tampoco puedo leerlas sin pensar en la locura del mundo que vivimos hoy. La destrucción sin fin sembrada por el terrorismo y la destrucción de la democracia por parte de los gobernantes de las naciones más poderosas. El crecimiento de la xenofobia, el racismo y la violencia étnica, amparados en la lucha contra el terror. Y nosotros ¿quién habla en nombre de nosotros, habitantes del planeta Tierra? ¿Qué oscuras sombras se ciernen sobre el horizonte y no las vemos? Definitivamente, estoy convencido que no tenemos portavoz. Estamos solos.
(La traducción la he hecho yo mismo, así que perdonen las fallas que puedan tener.)

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