Septiembre 10, día mundial del Software Libre

Hoy se celebra el Día Mundial del Software Libre. Cuando, hace casi diez años, comencé a usar software libre el sistema operativo que instalé en mi máquina era un desconocido llamado Linux. Como vivía en Venezuela y contaba con una pobre conexión a Internet, no podía darme el lujo de descargar el sistema por la red. Busqué afanosamente alguien que tuviese una distribución a la venta y fue así como adquirí mi flamante Caldera OpenBasic si mal no recuerdo el nombre. Mi tarjeta gráfica no se dejaba instalar (una ATI SVGA), carecía de sonido y para colmo era mi primer encuentro cercano con un clon del sistema Unix. La distribución venía con un programa para edición de textos y hoja de cálculo llamado StarOffice pero ni siquiera le podía ver.
Pasé días leyendo materiales y recolectando información. Desde mi limitada conexión a Internet y no sin dificultades, descargué las fuentes de la nueva versión del servidor gráfico XFree y me puse a compilar. El resultado, luego de horas, fue que mi tarjeta gráfica se entendió con el servidor XFree y tuve ante mis ojos la imagen de una interfaz simple, de ventanas, muy lejos de los adornos de Windows o la elegancia de Macintosh. Pero me atrapó. Era un sistema sólido como roca, estable, digno de ser explorado.

Me enamoré de su consola, aparentemente similar al viejo DOS pero superpoderosa. Lo más apasionante era que, cada día, podía aprender más y más y dejaría para siempre atrás los cuelgues regulares, los mensajes de pantalla azul (la famosa pantalla azul de la muerte en Windows) anunciando una grave violación en el segmento de memoria tal o cual y que la máquina se reiniciaría.
Cuando decía que usaba Linux, me miraban como a un poseso. ¡Qué demonios es eso! Pero para algunos (y hoy todavía encuentro gente así) desconocer el nombre equivalía a una marca para su descalificación. En la sociedad de consumo, donde el reino de la propaganda y el marketing es indiscutible, anonimato es sinónimo de malo, poco importante, susceptible y merecedor de ser ignorado.
Mi familia entera empezó a usar Linux, mientras éramos testigos de cómo, amigos y familiares Mi debían, con una regularidad casi inexorable, formatear, reinstalar, desinfectar, desinstalar, en un ejercicio que al final se hacía rutina y era concebido como parte natural del mundo de la computación.
No pocos se burlaron, otros se compadecieron, de estos pobres mortales que usábamos un sistema que estaría condenado a desaparecer, porque, aunque fuese bueno, ¿quién podría contra el poder de Microsoft?.
Hoy en día millones de personas conocen Linux y gracias a su impulso y el desarrollo del Software Libre preconizado por la Free Software Fundation, (bajo cuya licencia se distribuye Linux y buena parte del software libre), los usuarios de Windows, se han visto beneficiados, al obligar a los monopolios de la industria a refinar sus procedimientos de calidad o intentar mejorar sus productos, para mantener su clientela y predominio. Pero también, el mundo entero se ha beneficiado. El software libre está cada vez más extendido. Productos de alta calidad y eficiencia son distribuidos bajo este concepto, permitiendo a los usuarios o a programadores, hacer cambios, mejorar, extender, adaptar el software.
Soy de la opinión que estamos en una fase de transición. Qué pasará con el software propietario tal y como lo conocemos hoy, es todavía una incertidumbre, pero de lo que no tengo dudas es que dejará de ser lo que es hoy. También creo que el software libre cambiará, nada indica que esté destinado a que el cambio sea para bien. Todavía los grandes monopolios y los grandes intereses tienen herramientas con las cuales intervenir e intentar frenar o desviar el proceso. Pero hoy por hoy, el software libre está difundiéndose ampliamente y demostrando su viabilidad como la manera más creativa, científica y productiva, de desarrollar y aplicar el conocimiento informático. El que miles de jóvenes talentos, en todo el mundo, encuentren en el software libre, el terreno ideal para su crecimiento profesional y para el despliegue de sus capacidades, es tal vez el elemento más alentador para el futuro del manejo del conocimiento informático por parte de la humanidad.
Tal vez, algunos de los que lean esta nota, lo hagan desde una máquina con Windows. Algunos hasta podrán considerar que Microsoft, con Windows, puede muy bien prescindir de la existencia del software libre. Pero debo informales, que aún en el más puro de los Windows (95,98,XP,NT,2000), cada vez que navegue por internet lo hará sobretodo gracias a un protocolo (el TCP/IP) nacido y creado en libertad como patrimonio de la humanidad. Poco importa que usted navegue desde Windows, Mac, Solaris, Linux, FreeBSD, OpenBSD, u otros. Y ello es así debido a que Internet existe y funciona porque en su alma late un corazón libre del dominio de cualquier monopolio o empresa.

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