Obama, el hombre del siglo XXI

Hemos tenido el privilegio, mi familia y yo, de ser testigos y humildes partícipes de un hecho histórico: el triunfo de Barack Obama en la contienda presidencial de los Estados Unidos de América. La profunda sensación en aquellos que le apoyamos es que no se trataba aquí de luchar solamente por el cambio de las nefastas políticas de los últimos 8 años, había algo más.
Varios meses atrás, cuando Obama aún se enfrentaba en las Primarias por la nominación, un amigo venezolano me comentó que numerosas personas le habían dicho que no había esperanzas de que “el moreno” ganara. Entonces le respondí que el fenómeno de Obama no era simple y llanamente una candidatura más, que tras él se expresaba un proceso social que crecía exponencialmente y que iba más allá de lo coyuntural para transformarse en histórico.
Obama hizo historia casi desde el momento en que se convirtió en pre-candidato presidencial con posibilidades, porque, contra todos los pronósticos, siendo afro-americano, con un nombre ajeno a la cultura y las raíces de la Nación, con un padre africano, y una niñez vivida en diversas partes del mundo, logró capturar el sentido de esperanza y de cambio de un sector masivo del pueblo norteamericano, el sector más dinámico, cosmopolita, universal, del pueblo de Estados Unidos; tal vez, me atrevo a decir, la semilla de los nuevos ciudadanos del siglo XXI, cuyas voces y expectativas quedaron ahogadas tras los atentados del 11 de septiembre y el profundo retroceso de la civilización y la razón en casi todas las esferas del país, de la mano del terror del terrorismo y del miedo sembrado por el gobierno.
Barack Obama ha sido electo presidente en un claro momento de hecatombe y degradación nacional y mundial. El proceso que le ha llevado al poder ha contado con una vanguardia de jóvenes y ciudadanos para quienes los valores de la democracia, la libertad, la paz, el sentido de globalidad, los derechos humanos, el clima del planeta, son parte indispensable de la lucha por un mejor porvenir. Es el desafío por cambiar el desastroso rumbo que tomó nuestro siglo XXI. Es un faro apenas; un esbozo de inicio; pero gritado con fuerza y firmeza.
Las lágrimas de los afro-americanos que anoche lloraban su felicidad, son lágrimas que arrastran consigo la certeza de que ha nacido un nuevo mundo. Apenas hace 53 años no podían sentarse de igual a igual con un blanco en un autobús, o asistir a las mismas escuelas. Hoy, millones de blancos, latinos y afromericanos, unidos como un solo ser, dieron su confianza y su voto a un hombre sin importar el color de su piel. Sus hijas vivirán en la Casa Blanca. Eso no acaba con los racistas, pero ellos son ahora más que nunca la expresión del pasado, de la incomprensión, del atraso cultural y la ignorancia. Ha triunfado el nuevo ciudadano del siglo XXI.
El hombre que presidirá a nuestro país es el más global de los presidentes que jamás haya tenido los Estados Unidos. Pareciera ser una síntesis de culturas, razas, religiones. Ha triunfado el nuevo ciudadano del siglo XXI.
Nada está garantizado. Le toca al presidente Obama afrontar los enormes obstáculos del mundo que vivimos. Probablemente sufriremos más. Habrá nuevos sacrificios. Esperamos contar con que el gobierno de esta nación nos dé el abono y las máquinas para sembrar de futuro el presente y torcer el rumbo del siglo.

Un comentario

  1. Ojalá puedan todos los sectores demográficos, incluyendo el nuestro, el latino, integrarse al diálogo claroscuro de millones de grises que son mucho mas constructivos que los términos puestos en blanco y negro de estos últimos años de una administración divisiva.
    Sólo podemos esperar…

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