El fundamentalismo de Sarah Palin

Hace unos días, la candidata a Vicepresidente por el Partido Republicano, Sarah Palin, declaró que Estados Unidos había enviado tropas a pelear a Irak en una “tarea que procede de Dios”. “Tenemos que asegurarnos de que estamos orando por eso, que hay un plan y ese plan es el plan de Dios”.
El fundamentalismo es básicamente igual en todas partes.
El candidato republicano, John McCain, que pretende aparecer ahora como adalid del cambio, ha escogido a Sarah Palin como su compañera de fórmula. En una jugada que intenta, entre otras cosas, subrayar su condición de mujer para atraer a sus votos una eventual franja de mujeres que hubieran votado por Hillary Clinton, ha escogido a su vez a quien mejor demuestra que no sólo no hay cambio posible con la continuidad de un gobierno republicano, sino la perpetuación y profundización de un peligroso fundamentalismo religioso en el poder gubernamental que atenta contra los principios de nuestra Constitución y las acertadas ideas de nuestros Padres Fundadores.


Ya en 2005, el presidente George W. Bush decía al ministro palestino de Información, Nabil Shaath, que Dios le había encomendado la invasión de Irak:

Bush contó a Mazen y a Shaath que Dios le había dicho: ‘George, ve y lucha contra esos terroristas’ en ese país. (refiriéndose a Afganistán, nota mía).
‘Y así lo hice, y después, Dios me dijo: ‘George, ve y acaba con la
tiranía en Irak’. Y lo hice’. (fuente)

Cuando se esgrime seguir la voluntad de Dios, para llevar a cabo una tarea monumental y dramática, como es una guerra, se está utilizando el viejo lenguaje de los reyes, los tiranos, los déspotas, que gobernaron persuadiendo a sus súbditos que sus acciones eran la voluntad de Dios o varios dioses (cuando se trataba de los politeístas). Cuando un argumento así se establece como justificación desde el poder, se le está diciendo a la ciudadanía que no hay espacio para discutir y menos para oponerse. Los designios de Dios están por encima de la banalidad de los mortales. Los fundamentalistas islámicos apelan a la Guerra Santa, promovida por Dios, contra los blasfemos y malévolos que se oponen a ellos. Para el poder, Dios es siempre un elemento conveniente para justificar las acciones humanas más atroces.
Al apelar a Dios para justificar la enorme equivocación de la guerra de Irak, Palin no hace más que demostrar su apego a la trayectoria del gobierno de Bush y su falta de argumentos serios y consistentes para sostener la invasión y desmembramiento de Irak. Mientras tanto, nuestros soldados mueren allá, no por la voluntad de Dios, sino por los muy humanos y perversos desastres de la actual administración Bush-Cheyney.

Un comentario

  1. Emilio querido… algunas veces hemos hablado del muy buen negocio que resulta el miedo. Tanto que a no dudarlo, le regaló a Jorgito un bono por otros cuatro añitos, porque si no votaban por él, se nos venía el terrorismo….
    Señores… Acá el terrorismo, es sólo un cuento para perpetuarse en el poder, por lo que no te extrañes que la carilinda de Palin le haya encontrado la vuelta de como asustar a los fundamentalistas
    para aspirar al votito.
    CUIDENSE QUE LOS NECESITAMOS TODOS.

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