Las fronteras del oscurantismo

Any society that would give up a little liberty to gain a little security will deserve neither and lose both.


Benjamin Franklin

Oscurantismo.
2. m.Defensa de ideas o actitudes irracionales o retrógradas.

Real Academia Española


Me dispongo a escribir sobre el caso de Andrew Feldmar. No puedo negar que cada día se hace más difícil respirar en libertad y teclear sin auto-censura. No estoy en China, tampoco vivo en Irán o los Emiratos Árabes. Se supone que vivo en una de las naciones más democráticas del mundo y soy, por añadidura, ciudadano de ese país. Pero los Estados Unidos viven sumergidos en una nueva era de oscurantismo, en nombre de la guerra contra el terror, que ha logrado sembrar el miedo en lo que decimos o hacemos. Andrew Feldmar es un conocido psicoterapista que vive en Canadá. Sus hijos residen en Estados Unidos y, tanto por rutina familiar como por asuntos de trabajo, Feldmar acostumbraba venir a nuestro país hasta cinco veces cada año. Pero a finales de abril, cuando se disponía a ingresar, el guardia fronterizo tomó su pasaporte y buscó su nombre en Google. Poco después su documentación fue retenida y su auto cuidadosamente revisado. Cerca de tres horas más tarde fue llevado a una pequeña dependencia donde el oficial le señaló que bajo la “Homeland Security Act” (Acta de Seguridad de la Patria), se le denegaba el acceso a los Estados Unidos debido al “uso de narcóticos”. Al psicoterapista se le solicitó que firmara una declaración y fueron tomadas sus huellas digitales. ¿Qué “crimen” cometió Andrew Feldmar? Pues escribió en una revista científica, publicada en Internet, que había consumido LSD experimentalmente hacía 33 años.

Una vez en Canadá efectuó diligencias ante el Cónsul de Estados Unidos en Vancouver e hizo consultas con sus abogados. Después de varios intentos infructuosos recibió una respuesta por e-mail del consulado que entre otras cosas decía: “El asunto aquí no es sobre la escritura de un artículo, sino la ingestión de sustancias prohibidas”. Por su parte uno de los voceros de la protección de fronteras de Estados Unidos afirmó que: “Cualquiera, que se determine ser un adicto o consumidor de drogas, es inadmisible. Un crimen que envuelva inmoralidad es inadmisible y una de esas áreas es la violación de sustancias controladas”. Y a la pregunta del periodista “¿Y si no hay antecedente criminal, como en el caso de Feldman?” la respuesta no se hizo esperar: “No es necesariamente el criterio. Usted todavía puede ser considerado peligroso”.
La lista de estos individuos “peligrosos” para la nación abarca nombres singulares: Ibrahim Ferrer (ya difunto), del Buena Vista Social Club, que no pudo asistir a la ceremonia de los Grammy en 2004 debido a la “provisión de exclusión ideológica” impuesta por el Acta Patriota. Otro tanto ocurrió con Guillermo Rubalcaba y Amadito Valdés, también cubanos y músicos. El profesor Tariq Ramadan, a quien le fue revocada la visa, impidiéndole ejercer una posición académica en la University of Notre Dame. Dora María Tellez, a la que le fue ofrecida una posición en la Universidad de Harvard. Al profesor John Millos, miembro de la Universidad Técnica de Atenas, le fue imposible ingresar para dar una conferencia previamente pautada. Aunque tenía visa, expedida en 1996, y había ingresado desde entonces por cuestiones académicas, esta vez no pudo contra la “exclusión ideológica”. Fue interrogado en el aeropuerto acerca de sus ideas políticas y posteriormente en el consulado norteamericano en Atenas.
¿A qué se parece esto más? ¿A Suecia o a China? ¿A Francia o a Cuba?.
Llenarse la boca por televisión para decir que este es el país de la libertad y luego excluir y segregar por las ideas, o por las incomprensiones y arbitrariedades burocráticas es hipocresía pura y no es democrático. Pocos ataques del terrorismo han sido tan certeros. No sólo derribaron las Torres Gemelas o asesinan sin escrúpulos por todo el planeta. También han herido hasta los huesos a la democracia. Los amantes del oscurantismo han estado de plácemes en nombre de la guerra contra el terror.
¿Y qué de Andrew Feldmar? Pues decidió no hacer más esfuerzos y renunció a regresar a Estados Unidos.

Fuente:

The Tyee

Créditos de la foto: C. Grabowski

2 comentarios

  1. Si el gobierno de los Estados Unidos, nación que fue asilo y fundación de parias, de perseguidos; acabó por desproteger la diversidad ideológica y busca ahora purgar y rechazar aquello que no se conforma con el «mainstream» conservador, a través de provisiones legislativas como respaldo, y con la seguridad nacional como pretexto, entonces la declaración de la derrota de la democracia ante el terrorismo está firmada. El Army con todo su arsenal no puede liberar a su patria del oscurantismo y la ignorancia.

  2. EMIRO ENRIQUE VERA SUAREZ

    Estados Unidos pregona ideas para justificar sus hechos y cada actuacion suya tiene una razon de ser, dominar al hombre y sus fuentes energeticas. Solo resta la historia, llena de criticas y actos belicos. El oscurantismo es su mar de fondo e implica un laboratorio de elementos prohibidos

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