Los derechos humanos, según “la migra”

Los agentes federales se presentaron el 6 de marzo en las instalaciones de la fábrica Michael Bianco Inc., situada a casi 100 kilómetros de Boston. La empresa, una contratista al servicio del ejército, fabrica morrales y otros accesorios para los soldados. Hasta allí llegaron pues, los agentes federales a cazar inmigrantes ilegales y con éxito: se llevaron detenidos a 360, muchos de ellos mujeres, sin permitirles comunicarse con sus familias, hasta por tres días, tiempo en el que algunos niños se vieron desamparados y afectados profundamente. A pesar de que los agentes de inmigración alegaron haber tomado las “previsiones” necesarias para evitar traumas familiares, la realidad – para variar – mostró un panorama muy diferente. Un bebé lactante fue hospitalizado por deshidratación, luego que rehusara sistemáticamente el alimento en biberón; un niño de 7 años llamó a la línea de emergencias para preguntar por su madre, en tanto otros casos explotaban en la cara de una agencia para la cual los derechos humanos de los inmigrantes son secundarios. Algunos de los niños de estos inmigrantes son ciudadanos norteamericanos (nacidos aquí). El asunto fue tan grave que el gobernador de Massachusetts, Deval Patrick, afirmó que la redada había conducido a una crisis humanitaria. Entre tanto el senador John Kerry enviaba una carta al Jefe del Departamento de Homeland Security, exigiendo una investigación, mientras el también senador Edward Kennedy desacreditaba a “nuestro maltrecho sistema de inmigración” y declaraba que el gobierno no tiene ningún plan para identificar y ayudar a los niños que quedan solos.

De acuerdo con las denuncias, entre 150 y 200 niños quedaron separados de sus padres. Han sido los vecinos y amigos los que han reaccionado para tratar de paliar en algo la crisis. Ayer, 17 de marzo, una concentración de 800 ciudadanos en la localidad de New Bedford (donde ocurrieron los acontecimientos), escucharon los testimonios de miembros de las familias afectadas, en un evento denominado ¿Dónde está mi madre? También hay una carta abierta al senador Ted Kennedy (D-Massachusetts) y al representante Barney Frank (D- Massachusetts), solicitándoles promover un conjunto de medidas para proteger a los inmigrantes y sus familias y ejercer la justicia contra el dueño de la empresa que sometía a los trabajadores a condiciones miserables e inhumanas. Las investigaciones efectuadas hace meses en la empresa Michael Bianco Inc., revelan que los empleados eran multados con 20 dólares por hablar o pasar más de dos minutos en el baño y se les despedía por acudir dos veces al baño en un turno completo. Algunas de las faenas requerían coser y coser y coser durante toda la jornada de trabajo a razón de 7 dólares por hora.


Enlaces:

Página de MIRA( Massachusetts Immigrant and Refugee Advocacy Coalition)

The Huffington Post

Créditos de la foto:
Obtenida del sitio de MIRA

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