Una verdad inconveniente, Al Gore y los charlatanes

Estoy satisfecho con la entrega del Oscar a “An Inconvenient Truth” (Una verdad inconveniente), el film documental de Al Gore, dirigido por Davis Guggenheim y producido por Laurie David, Lawrence Bender y Scott Z. Burns. No es que los premios Oscar me conmuevan en lo más mínimo, es que me parece un buen espaldarazo a la lucha contra el calentamiento global. Millones, tal vez cientos de millones de personas toman los premios como su guía al valorar un filme. Estimular a esas multitudes a mirar o sentir curiosidad por el documental en cuestión es de por sí ganancia, pero además debo reconocer que se trata de un trabajo excelente: simple, pero profundo; dramático y humano, pero aún optimista. Podría decirse (como critican sus adversarios conservadores) que Gore aprovecha para lanzar ataques a la actual administración, pero considero imposible abordar el problema del calentamiento global, en cuyo desarrollo los Estados Unidos juega un factor fundamental, sin mencionar las manipulaciones del gobierno de Bush, que desde el principio se ha negado sistemáticamente a aceptarlo y a impulsar medidas para detenerlo.
En los últimos dos días muchos titulares de prensa se han dedicado a Gore. Al principio para comentar que fue “la estrella” en la entrega de los Premios de la Academia y seguir especulando si se lanzará o no a la carrera presidencial. Pero ahora, una nueva tanda de encabezados, impulsados en la blogósfera anglosajona por The Drudge Report, se enfilan a atacar a Gore por no ser consecuente con lo que pregona y haber consumido veinte veces más electricidad que el promedio nacional de consumo por familia. La afirmación proviene de una organización de derecha conservadora, la cual por cierto no cree en el calentamiento global, llamada Tennessee Center for Policy Research.
El asunto ha encendido el ambiente en conocidos blogs (The Huffington Post) y periódicos (Washington Post) y revistas online (Time) de Estados Unidos y en los comentarios, los lectores hacen, desde elogios incondicionales al exvicepresidente en la era Clinton, hasta enconados ataques, no sólo contra Gore sino los “liberales” izquierdistas y los demócratas, con acusaciones que se remontan incluso a la Guerra Civil. No puedo negar que ha sido interesante y revelador. No pienso ni pretendo abordar en esta nota la respuesta de la familia Gore sobre el tema, sólo quiero hacer algunas observaciones:

En primer lugar, creo firmemente en las evidencias científicas que advierten sobre la existencia de un proceso de calentamiento global inducido por la actividad humana. Comparto el panorama mostrado en Una verdad inconveniente y saludo los esfuerzos de Al Gore y el equipo del filme, como un aporte de la mayor importancia para ayudar a enfrentar esta calamidad. En segundo lugar, no me parece mal que se investigue y se enfrente a cualquier dirigente con sus propias banderas y propósitos. En la democracia, ningún líder, religioso, político, cultural, empresarial, debe estar exento de ser observado respecto a los aspectos de su vida que se corresponden con los principios políticos, ambientales, sociales, religiosos, que dice defender. No me refiero a la vida privada y si se acostó o no con una chica o si peleó con su esposa(so) por cualquier trivialidad. Pero obviamente, si un hombre dice querer la paz, debe examinarse si lo que dice se corresponde con los hechos de su vida. Si alguien profesa amor a los animales, es de suponer que no promoverá la matanza de focas. Si se es ecologista y propone un conjunto de medidas para frenar el calentamiento global, es de esperar que viva de acuerdo a esas convicciones. La democracia debe permitir observar a los líderes con lupa y sería deseable que tal cosa ayudara a minimizar la existencia de ídolos, superhombres y semi-dioses y sus multitudes de fanáticos incondicionales.
En tercer lugar, la democracia debe servir para desenmascarar, con el debate y la libertad de prensa y de opinión, las vilezas, las manipulaciones y la pobreza intelectual de los golpes bajos.
Expuesto lo anterior debo añadir que las acusaciones contra Al Gore, provienen de un grupo financiado por sectores conservadores, opuestos a la existencia del fenómeno del calentamiento global. El Tennessee Center for Policy Research es un grupo desconocido cuyo boletín de prensa es repentinamente catapultado por organizaciones y blogs republicanos y de la derecha política. Esta es la táctica que he visto una y otra vez empleada por los trogloditas: desacreditar al exponente, como forma de atacar la idea. Por increíble que parezca, lo que subyace en los ataques no es sólo “demostrar” que Al Gore no es consecuente con lo que preconiza, sino banalizar el asunto del calentamiento global, minando la autoridad del que aparece como un baluarte sobre el tema. La verdad sobre el clima sigue siendo una verdad inconveniente, en especial para quienes, aliados a las petroleras, pretenden “conservar” los privilegios de éstas a costa de la no conservación de nuestro planeta.

3 comentarios

  1. Querido amigo:
    Haces, en tu comentario, exactamente aquello que dices que no se debe hacer, “desacreditar al exponente, como forma de atacar la idea”, al decir que “El Tennessee Center for Policy Research es un grupo desconocido cuyo boletín de prensa es repentinamente catapultado por organizaciones y blogs republicanos y de la derecha política”.
    No veo que rebatas en ninguna forma las acusaciones. Simplemente te limitas a descalificar al denunciante.
    Por cierto, banalizar es con “b”

  2. Estimado Jaime:

    Agradezco tu comentario y creo que sí, tienes razón. El párrafo al que haces referencia no tiene cabida de la manera que lo expongo.
    Por otra parte, no pretendo rebatir las acusaciones, esa es una tarea de Al Gore y lo he dejado claro (están los enlaces pertinentes con las fuentes de la información y la respuesta). Lo relevante es el asunto del calentamiento global y que los ataques van dirigidos a “banalizar” el tema.

    Y gracias por la corrección. Entre la convalecencia post-operatoria y la gripe tengo el cerebro achicharrado.

    Saludos

  3. Carlos Arturo González

    Realmente estamos en una era en donde las comodidades que cada vez buscamos para evitar un mayor esfuerzo y esa costumbre que se nos está dejando… nos está llevando a nuestra propia destrucción.
    Lo veo en mi propia comunidad, una pequeña ciudad no mayor a los 35000 km2. En donde la mayoría de las personas utilizan sus vehiculos para transportarse. (y es que no son concientes o no tienen el conocimiento del calentamiento global)
    Y recientemente que me trasladé a la ciudad de León, Guanajuato (pensando que en las poblaciones pobres es en donde se tiene mas ignorancia a este tema) me encuentro con una ciudad altamente contaminada. Gente que no le interesa por lo mas minimo el cuidado de nuestro ambiente a lo que me lleva… Una de las problematicas mas grandes en nuestro país y me imagino que en el mundo, es que no se concientiza brebemente de la problematica actual que tenemos. Creo que si tan solo vieramos lo que sucede con nuestro planeta y cuales son los factores que estan causando estos problemas tendriamos por lo menos un poco de conciencia para pensar en el futuro de nosostros y los que nos rodean…

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