¡Mande comandante!

Una enorme pancarta muestra la cara de Hugo Chávez y unas palabras suyas, que anuncian “un nuevo despertar, un nuevo mundo, una nueva patria”. Más allá, pareciera asomarse la efigie de Simón Bolívar. El Presidente de Venezuela juramentaba a su nuevo gabinete, iluminado por su propia imagen.
Cuando habla el comandante, su comitiva, sus ministros, los que le rodean, sonríen a sus chistes, celebran sus ocurrencias, aplauden sus destempladas groserías. Cual Fidel Castro de nuevo tipo, el jefe supremo de la revolución bolivariana habla y sus palabras se transforman en sabias ideas que manan del hombre cuasi-perfecto, el líder que no se equivoca a menos que él mismo lo diga; aquél que asume que su jefatura implica ordenar y ser obedecido, en nombre del bienestar común. Sus últimas acciones son emblemáticas: no renovar la licencia de tele-difusión de Radio Caracas Televisión, el canal televisivo más antiguo del país, acusándole de ser golpista (no olvidar que él mismo intentó un golpe de estado); proponer nuevas reformas a la reciente Constitución, con el fin de otorgar más poderes a la presidencia; propiciar la disolución de los partidos que le han apoyado, con el fin de constituir un partido único; nacionalizar algunas industrias fundamentales, como la compañía de comunicaciones CANTV y la de electricidad y acabar con la autonomía del Banco Central de Venezuela.

En un nuevo, pero no por ello novedoso, desplante, el líder se refirió al secretario general de la OEA José Miguel Insulza, como un “pendejo”, expresión vulgar para denotar estupidez o idiotez. El crimen del señor Insulza fue condenar la decisión del presidente venezolano sobre Radio Caracas Televisión. “Señor Insulza, váyase con su ‘insulsería’ para otro lado.” – afirmó Chávez – “Vaya que es bien pendejo el Dr. Insulza, un verdadero pendejo. Da vergüenza, ojalá me lo consiga (encuentre) en Managua, se la canto delante de los presidentes”. Poco después acusó a la “oligarquía”, “esa crema nauseabunda, pestilente” de pretender ocultarse en la OEA. “Nos disparan desde la OEA, el mismísimo secretario general. Nos disparan desde la Conferencia Episcopal. La batalla comenzó temprano”.
Más temprano que tarde comenzó el presidente reelecto a usar y abusar de su poder. No soy de los que piensan que, porque fue legitimado (siempre que no haya habido fraude) por un proceso electoral, puede hacer lo que le venga en gana. En realidad puede (cuenta con el poder casi absoluto), pero le tiene sin cuidado la democracia y no me refiero a la formal, sino a la substancia: el sagrado derecho a respetar y proteger la diversidad, la oposición, la discrepancia y la discusión. Aunque, en general, la prensa tiende a acusar a una supuesta ideología socialista de nuevo cuño, como responsable de su concentración de poder, no me lo creo. Lo que hay en el fondo es un militarete. Un oficial al que le ha molestado siempre la democracia, que gusta ser obedecido, que gusta ser aceptado a como dé lugar y que no soporta, porque jamás fue su entorno ni su educación, la libre exposición del pensamiento y la oposición a sus designios. Naturalmente el fenómeno es mucho más complejo que esto que apenas menciono parcialmente, pero no por ello menos cierto. Además, el proceso adquiere una dinámica propia y a mayor poder, mayor abuso por parte del comandante que no tiene ningún contrapeso, ninguna institución que se le plante o a la que él respete. La cohorte de funcionarios del Estado tienen más en común con el “gomecismo”(época de la dictadura de Juan Vicente Gómez, en las primeras tres décadas del siglo XX en Venezuela) o el estalinismo, que con una revolución democrática; son su coro de incondicionales.
Imagino que decenas de miles de activistas, convencidos de la revolución socialista, asumen alborozados las diatribas del líder contra Bush, la oligarquía y los enemigos de la revolución. Supongo que celebran que RCTV no tenga más el privilegio de la concesión para usar la señal del canal 2. ¡Qué maravilla! Total es un canal que sólo transmite mierdas de novelas, noticieros tendenciosos y programas de mala calidad.
La izquierda latinoamericana, profundamente marcada por el estalinismo y el castrismo, ha levantado siempre el monopolio de los medios como un baluarte de la revolución. En su mundo pueden existir muchos periódicos, tal vez varios canales de TV, radios, pero es el Estado quien regenta y determina su contenido. Pretender que es sano, para una nación, que el gobierno domine a los medios, es atribuirle al Estado cualidades supra-humanas, por encima del mal y siempre en la ruta del bien. No se trata de hombres de carne y hueso, con intereses, vilezas o ambiciones; pareciera, de acuerdo a este concepto, que se trata de aparatos invulnerables a las miserias humanas y conducidos por la razón, equidad y justicia. Por el contrario, toda tendencia a la centralización y a la administración concentrada en pocas manos, conduce a la asfixia de la libertad, la contraposición, el contraste. El partido único y la acción contra Radio Caracas TV son parte de un mismo concepto político que impulsa al totalitarismo. El culto a la personalidad del comandante es cosa que siempre ha encantado a los estalinistas y castristas, felices de tener un héroe, una gorra, un uniforme, un sabio, que les guíe, aunque tal cosa pertenezca a la categoría cuasi religiosa y a la aceptación, anti-científica, de la infalibilidad de un líder o partido. Tal vez, entre los activistas también se encuentre el cínico que alimenta el culto porque “conviene a la revolución”.
Al ver la foto, con el enorme cartel como fondo y las palabras del líder escritas allí como si de un oráculo se tratara, siento repulsión. Todo el andamiaje se está construyendo alrededor de cultivar la admiración religiosa, incondicional, a un supremo salvador y guía. Mientras, el capitalismo venezolano se vuelve hacia sí mismo, y regresa por sus fueros estatistas, crecen las emergentes capas de nuevos ricos, y se consolidan los grupos privilegiados entre los militares. El país nada en la riqueza petrolera y se puede dar el lujo de vivir la ilusión. El extraño socialismo del siglo XXI, respetuoso de las grandes corporaciones y de sus nexos comerciales con el país gobernado por “el diablo”, no tiene más ideología que la que construye el comandante con sus ocurrencias diarias. Hoy golpea a una televisora, pero tarde o temprano también golpeará a los que, dentro de su campo, sean inconvenientes para sus necesidades del momento. A fin de cuentas él siempre querrá escuchar de sus seguidores un par de frases, como una oración: ¡Mande comandante!

3 comentarios

  1. Buenos dias Emilio
    Felicitaciones por tus articulos. Realmente pienso que escribes muy bien. hoy temprano en la mañana, leyendo tu bitacora temprano tuvo el deseo de enviar uno o dos articulos a amigos franceses con los que siemre hablamos del proceso politico en Venezuela y de la realidad norteamericana, pero el problema es el idoma. Yo se que no es hacer una simple traducción, pero queria plantearte que seria interesante si tu bitacora pudiera leerse tambien en ingles…..
    cuatro Besos
    Sabina

  2. Querida Sabina:

    ¡Qué vergüenza! Apenas hoy te respondo. tengo el aliciente de saber que sabes por qué.
    El año pasado escribí algunos post en inglés, con la intención de hacerlo con más regularidad, pero es una empresa complicada, especialmente por el factor tiempo. Uno de mis mejores sueños con la bitácora es tener una sección en inglés, con las notas que me parecen más relevantes, hasta podría ser un «ExtempForaneo» en versión inglesa. No sé, sinceramente, si podré. Intento primero consolidar lo que he logrado y ya ves, no es sencillo. Se atraciesan los mundanos quehaceres y las miserias cotidianas y en no pocas ocasiones está uno pensando cómo escribir mientras conduce, cocina, o cae agotado en la cama, con la bitácora en la mente, pero las manos extenuadas.
    No he querido ofrecer las consabidas traducciones porque no me convencen. Terminan cambiando el sentido a las palabras claves y deja de ser lo que escribimos ( yo lo llamo «texto tarzaneado» por la forma de hablar de Tarzán).

    Saludos

  3. José Tamarones

    Hola amigo, soy de venezuela
    .
    Muy buen artículo e interesante, estoy completamente de acuerdo contigo.

Escribir un comentario a Emilio

Creative Commons License