Ganó Chávez, sin problemas. Caudillismo para rato

Hugo ChávezMis peores pronósticos sobre las elecciones en Venezuela no se confirmaron, afortunadamente. Todo indica que el proceso de votación fue, en términos generales, respetuoso y sin traumas. Chávez ganó con un alto porcentaje – poco más del 60% – y bajo reglas democráticas. Probablemente hubo abusos, pero no se trata de algo que pese en el resultado general. A primera vista y tras el reconocimiento por parte del candidato opositor – Manuel Rosales – de su derrota, el gobierno de Hugo Chávez ha sido plenamente legitimado por el voto popular, tras unas elecciones limpias. El pueblo, mayoritariamente, respalda al caudillo y eso es un dato significativo, fundamental, de la realidad. No en vano Venezuela está en la cúspide de una montaña de petrodólares. Los programas sociales y el activismo social que le acompaña, sustentado en este caudal de dinero, es el mejor sembrador y captador de apoyo y aceptación del “chavismo”.

Para una masa empobrecida, ignorada y llevada a la extrema pobreza durante los últimos años de la Cuarta República, los beneficios, lanzados desde el Estado, son oro en polvo, aún a pesar que se parezca más a la política del primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, que a una revolución que intenta acabar de raíz con los males estructurales de la economía y la sociedad. La demagogia da para todo. Aquellos que ven el mundo blanco o negro, izquierda y derecha, el mal y el bien, quieren ver en Chávez el nuevo adalid izquierdista que – superando a Marx, Engels, Lenin, Trotsky y Rosa Luxemburgo – ha descubierto el modelo socialista para el nuevo siglo. Supongo que con lo de “socialismo del siglo XXI” quieren decir que carece de las taras del socialismo del siglo XX: burocracia, totalitarismo, destrucción de la autodeterminación nacional, persecución religiosa, corrupción estatal, control policial de la sociedad, ausencia de partidos, control absoluto de los sindicatos, prohibición de las huelgas, liquidación de la democracia y el disentimiento. Culto a la personalidad y sustitución de la fe religiosa por la idolatría y el endiosamiento del caudillo fundador, líder o secretario general (Stalin, Mao, Ho chi Min, Tito, Fidel).
No creo en caudillos. No creo en socialismos novedosos de nuevo cuño. No creo en militares golpistas ejerciendo la función de estadistas democráticos. El gobierno chavista seguirá abusando del poder. Creo que siempre ha considerado que tener respaldo implica licencia para hacer lo que les viene en gana. Bajo la capa espesa de los recursos petroleros, sobre la cual descansa el poder del gobierno, la satisfacción de los militares y la emergente capa social de nuevos ricos, está una Venezuela empobrecida que recibe los mendrugos populistas que les lanzan sin que cambie, sustancialmente, la estructura rentista del estado petrolero, o la marcha de las grandes corporaciones internacionales al interior de la economía. La venta de autos se ha duplicado – muchos amigos de Venezuela me aseguran que hay escasez de vehículos de lujo -, la demanda de teléfonos celulares, inmuebles, viajes al exterior – hablan de una bonanza. Paralelo va el crecimiento del crimen, la delincuencia y la corrupción.
Conozco a una dirigente chavista, quien – cuando yo vivía en Venezuela – me aseguraba que Estados Unidos era un país sin historia (tal era su ignorancia) que ha enviado a sus hijos a estudiar a ese mismo país “a-historiado”. No, no los ha enviado a Cuba, a vivir y estudiar bajo la revolución, sino a los Estados Unidos, con gastos pagos, como estudiantes internacionales. Cuando trabajaba en el servicio de hotelería, en una cadena de resorts, aquí en Orlando, pude ver, escuchar y recibir a furibundos chavistas, que venían a pasar sus vacaciones, en completo confort y con dólares en mano, abrazando a Mickey y Donald y comprando cuanta vaina electrónica deseaban, además de ropa y calzado.
Naturalmente, creo que existen los jacobinos. Aquellos que creen en la revolución y presumen que tarde o temprano, el movimiento de las masas les dejará la conducción o barrerá con el ala corrupta del propio chavismo. Vanas ilusiones. Los que todavía dentro de unos años hayan logrado sobrevivir, sanos y salvos, a la corrupción estatal de largos años de ejercicio del poder, sufrirán entonces los embates de la reacción termidoriana, cuando ya no se les necesite para darle “izquierdismo” al proceso. Más temprano que tarde, el vario-pinto mundo del chavismo y las organizaciones que le apoyan, será sustituido por el partido único, la central única, el “comando” único. La centralización es inherente a este tipo de regímenes y la concentración del poder es parte del proceso. Entonces será más cuesta arriba, si no imposible, las fracciones opositoras al interior. Será el reino de las camarillas y de los privilegiados de turno, de acuerdo a los vaivenes del comandante y sus allegados inmediatos.
La tragedia de Venezuela es que la dirigencia opositora, salvo honradas excepciones, no es mejor. La formación política es pobre, y el discurso reiterativo que apela al coco del “castro-comunismo” es tan inútil como inexacto. Sinceramente, algunos planteamientos de Rosales (el candidato opositor), daban vergüenza.
Chávez ha ganado y el veredicto del pueblo debe respetarse. Para mí, la tragedia de Venezuela apenas comienza. Como he hecho toda la vida con los gobiernos, yo me ubico en la acera del frente. No estoy, a estas alturas de mi vida, dispuesto a creer en palabras y verborreas “rojas, rojitas”, como diría el caudillo. Me repugna el lenguaje, entre los civiles, de “mi comandante”, o el culto a Bolívar, imprescindible para el culto a Chávez (recordar el culto a Lenin, instituido por Stalin). Tampoco creo en las frases trilladas y llenas de lugares comunes como “Venezuela ganó”, “Venezuela somos todos”, “a trabajar unidos”. La práctica de mandar, ordenar, amenazar, seguirá a la orden del día, porque es consustancial de un régimen, básicamente bonapartista, que lleva la bota militar en su cerebro.

Crédito de la foto: AP

Un comentario

  1. Hola Emilio !

    Te felicito por tu excelente nota ! Son lineas propias de un hombre que valora la libertad y dignidad humanas, sin dejarse arrastrar por resentimientos, y sabiendo reconocer la legitimidad del triunfo democratico, aun cuando no sean ‘santos de nuestra devocion’.

    Todavia no vemos amanecer un mundo «socialista-Y-LIBRE» !

    El modelo de tirania apesta SIEMPRE, ya sea de derecha o izquierda.

    El gran objetivo del verdadero SOCIALISMO es la PERSONA viviendo LIBRE y RESPONSABLE ! Sin energumenos que le deban decir u ordenar ‘lo que tiene que hacer’…

    Adhiero al Personalismo Comunitario, que nada tiene que ver con los -ismos antiguos o modernos. Uno de sus grandes expositores fue el filosofo cristiano Jacques Maritain, quien afirmaba :

    «La Persona debe estar por encima del Estado».

    Su gran continuador fue el filosofo y politico catolico frances Emmanuel Mounier.
    Y entre los judios, el gran Martin Buber.

    Mi unica esperanza-quizas infundada-es que el regimen chavista actue con mayor moderacion y respeto frente a sus rivales de dentro y fuera de Venezuela.

    Saludos cordiales, Norberto

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