La fe piadosa de los conservadores

La luz de la feSiempre me ha parecido curiosa la forma en que en muchas ocasiones, es asumida la fe religiosa por parte de algunos sectores. De antemano aclaro que soy profundamente respetuoso de las creencias de cada quien y defiendo el derecho que tienen todos de ejercer su religión sin persecusión u opresión. Pero no puedo voltear la cara y mirar a otro lado cuando quienes más alarde hacen de sus creencias, al frente del Estado, tiran por la borda los más caros principios de su Dios en favor de los intereses de su partido o la “economía”.

De acuerdo a una moral sustentada en sus preceptos religiosos, los fundamentalistas y conservadores están contra el matrimonio homosexual. Por la misma razón impulsan la lucha contra el evolucionismo y con base en su religión aseguran que no pueden apoyar la investigación con las células madre. Pero estos mismos personajes aprueban una ley federal que elimina el derecho a la atención médica patrocinada por el Estado (Medicaid) a los niños, ciudadanos norteamericanos, hijos de inmigrantes ilegales con bajos ingresos. De acuerdo con la noticia, publicada hoy por el New York Times “Los doctores y hospitales dicen que el cambio en la política haría más difícil para tales infantes, que son ciudadanos de los Estados Unidos, obtener los cuidados de salud necesarios en el primer año de vida”. Los funcionarios de la administración han señalado que los cambios están enmarcados en la Deficit Reduction Act, firmada por el presidente Bush en febrero.
Los doctores han denunciado el cambio en la política y niegan que sea un requerimiento de la nueva ley. El Dr. Jay E. Berkelhamer, presidente de la American Academy of Pediatrics, afirma que tal orientación “castiga a los bebés que, de acuerdo a la Constitución, son ciudadanos porque nacieron aquí”. Otro pediatra, el Dr. Martin C. Michaels, sentencia categóricamente: “Algunos americanos pueden querer una amnistía a los inmigrantes indocumentados y otros quieren que se les envíe de regreso…”[…]”Pero los niños que nacieron aquí no han hablado en este debate”.
Este es un paso más, entre muchos otros, para reducir a los inmigrantes ilegales a la ignominia y la marginalidad absoluta. Algunos estados, como Georgia, han tomado la vergonzosa acción de negar atención médica a todo inmigrante que no muestre documentos. Me pregunto cómo entran luego a los templos y a sus iglesias y escuchan el evangelio. Cómo se ponen la mano en el pecho y osan creer y seguir los mandamientos. No hablamos de política o más o menos documentos, hablamos de humanidad. Nunca olvido que en su primera campaña electoral Bush se presentó como un compassionate conservative (conservador compasivo o piadoso). Pero para algunos, la religión es el refugio para defender sus imposiciones, su visión unilateral y su racismo. Sólo creen en sus ideas y su visión xenófoba o cuando menos, conveniente a sus intereses. Mientras tanto, los inmigrantes ilegales, que no perciben beneficios de ningún tipo y sin embargo ahorran millones a quienes los expolian, parece que no son hijos del mismo Dios.

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