Marfil y muerte en África

Elefante africanoNo puedo negar que soy un crítico severo de las bondades de nuestra especie. En no pocas ocasiones tengo que contenerme para evitar transmitir mi escepticismo sobre la habilidad de los humanos para sortear los obstáculos y seguir adelante. En especial porque el principal obstáculo en el camino se llama “seres humanos” y es nuestra amenaza más seria y global. Hemos demostrado una enorme capacidad para equiparar nuestros logros científicos, hallazgos y proezas, con la habilidad para destruir, infringir martirio, destruir a propios y a extraños. Hemos podido, por ejemplo, lograr lo que a la naturaleza le costó millones de años en evolución: extinguir otras especies.
En esta nota de National Geographic se advierte sobre una vieja amenaza que vuelve por sus fueros con inusitada fuerza: el comercio del marfil, preciado material procedente de los colmillos de los elefantes, que se pule y talla para venderlo por sumas elevadas a los pobres diablos con dinero que buscan sentirse únicos, especiales y “distinguidos”. Para obtener el marfil se asesina a los elefantes y se les extraen los colmillos. Actualmente hay un repunte del mercado, aparentemente activado por el crecimiento económico chino que ha provocado que numerosas familias, deseosas de comprar estatus y distinción, ofrezcan buenas sumas a los mercaderes de marfil chinos que lo obtienen a su vez de los comerciantes y artesanos africanos, quienes lo han comprado a los cazadores de elefantes.

De acuerdo con el artículo, en una visita reciente a los mercados al aire libre de Luanda, capital de Angola, los investigadores de TRAFFIC (organización que vigila el comercio con la vida salvaje), encontraron tanto marfil como el proveniente de la muerte de unos 250 elefantes; pero, conociendo que en Angola la población de los paquidermos es de apenas 240 ejemplares, la conclusión obvia es que provenía de matanzas efectuadas en países vecinos, tales como la República Democrática del Congo. De los 37 países que albergan elefantes, sólo Angola no ha firmado el tratado de vigilancia del tráfico ilegal de especies en peligro. La investigación sospecha que toneladas de marfil están siendo exportadas a China. Tom Milliken, director de TRAFFIC señala:

África Central está experimentando un declive en la población [de elefantes], y en algunos casos es una declinación extremadamente severa, como la que está ocurriendo en la RDC.”
En algunos artículos anteriores (mes de agosto) de National Geographic, se muestra la brutal matanza de elefantes cerca de la reserva de vida salvaje de Chad. Es sencillamente horrible. Grupos de enormes paquidermos, aquí y allá, yacen con sus cabezas despedazadas. Hay incluso la foto de uno de los eventuales criminales, quien descubierto por el helicóptero, sin más, les disparó con su rifle.
Una de las exigencias de TRAFFIC es que Angola firme el tratado de CITES, mientras no lo haga, será territorio fácil para el comercio del marfil. Pero no parece haber mucha intención por parte del gobierno de un país que ha visto sus calles ensangrentadas por la guerra civil. Me quedo, impotente, pensando nuevamente en los alcances de nuestra especie y resuenan en mi mente las palabras de Sam Wasser, director del Center for Conservation Biology en la Universidad de Washington en Seattle: “La gente que ha estado vigilando esos elefantes está diciendo, oh Dios mío, no han dejado nada allí”.

Un comentario

  1. gabriela alvarez

    esto es demaciado cruel la jente asi no tiene escrupulos todo por un poco de plata.

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