La ética perdió

Jesús Díaz, ex-director Miami HeraldJesús Díaz Jr. fue hasta hace pocos días director de los diarios Miami Herald y el Nuevo Herald. En algún momento de su vida y profesión, aprendió la importancia de la ética. Tal vez se dejó guiar por el “conjunto de normas morales que rigen la conducta humana” (como lo define el diccionario de la RAE. Siguiendo los preceptos de la democracia, de la ética y el profesionalismo, no le pareció correcto, ni democrático, ni profesional, que un medio de prensa de la talla del Miami Herald, tuviera en su plantilla a un conjunto de periodistas pagados por el gobierno para que escribieran contra el régimen de Castro en Cuba. No se trata de que él estaba con Fidel (yo tampoco lo estoy y condeno su régimen dictatorial) se trata de la ética. Obedeciendo a estos viejos principios, fuertemente planteados como norma de trabajo para cualquier profesional serio, decidió despedir a los periodistas. En ese momento declaró:

Personalmente, no creo que podamos garantizar la objetividad ni integridad si alguno de nuestros reporteros o reporteras reciben compensación monetaria de cualquier entidad, pero especialmente si se trata de una agencia del gobierno”.


De acuerdo con la información, “Pablo Alfonso, quien reporta sobre Cuba y escribe una columna de opinión (en El Nuevo Herald), recibió casi 175.000 dólares desde 2001 por conducir programas en Radio y TV Martí” … Sus colegas del mismo diario son Olga Connor, quien cobró US$ 71.000 en el mismo período, y el reportero Wilfredo Cancio Isla, que recaudó 15.000 dólares. Ninguno de ellos había informado a la editorial sobre esos pagos no declarados.
A raíz de ello, el señor Díaz se enteró que otros seis empleados habían estado recibiendo pagos del Gobierno para escribir contra Castro, entre quienes figura Carlos Alberto Montaner, uno de los escritores más conocidos.
Pero, al parecer, la ética está reñida con los poderosos intereses de los sectores cubanos de Miami, y el señor Director ha renunciado luego de anunciar el reintegro a sus cargos de los periodistas despedidos. Lo peor, tal vez, es que Jesús Díaz ha renunciado también a su postura, y ha pedido disculpas, señalando que en años anteriores “… nuestras normas sobre conflictos de interés quizás se comunicaron mal y se aplicaron con poca coherencia en la redacción de El Nuevo Herald”, aludiendo al hecho de que en años pasados, el fallecido director Carlos Castañeda, autorizó a varios periodistas a recibir pagos gubernamentales con el mismo fin.
Los periodistas continuarán escribiendo. Otra cosa es que sus palabras tengan la misma validez que tenían antes para aquellos que respetamos, por encima de todo, la honestidad y el profesionalismo. Yo, particularmente, no veo mucha diferencia entre ser pagado por escribir contra alguien por el gobierno americano y  escribir panfletos o dejar de escribir verdades al servicio del Partido Comunista Cubano. Ambos tienen en común algo: antes que periodistas son funcionarios.
Comparto la visión del profesor de periodismo John Roosenrrad, de la Universidad de La Florida:
Es exactamente como si un reportero de negocios trabajara también como agente de relaciones públicas para una empresa en su tiempo libre y regresara al periódico al día siguiente para escribir sobre esa compañía”
Feos e indignos momentos estos.

Enlaces:

Artículo en El Clarín

Artículo de la BBC Mundo

Artículo en El País (España)

Sobre los despidos, aparecido en El Clarín

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