China y la red IP alternativa: una amenaza

Sitio del gobierno chinoEn días pasados China anunció que está trabajando para la creación de una red de protocolos de Internet (IP) que se desmarque e independice del control estadounidense. Bajo el argumento de afrontar el creciente número de internautas y las limitaciones del actual protocolo IPv4, además de superar la influencia de las empresas norteamericanas, el gobierno totalitario chino – cuya práctica habitual es la censura, el arresto de los ciberdisidentes, y la manipulación de la Internet en función de sus intereses de Estado – pretende hacer creer al mundo que sus objetivos obedecen básicamente a responder a la comunidad global.
El anuncio del gobierno chino es una amenaza y no lo veo como un progreso, sino como la utilización de la tecnología para controlar, desde su nacimiento, las comunicaciones entre su vasta población y también, como vehículo para obtener pingües ganancias. No tengo la menor duda que en un proyecto tal, la libertad de pensamiento, de expresión, la democracia, no están incluidas, por el contrario.
Veamos, por ejemplo, algunas informaciones de hace apenas unos días en las que se advierte sobre nuevos ataques a la libertad de expresión en la red.

Recientemente, tres disidentes han sido arrestados por sus publicaciones en Internet. Ellos son Zhang Jianhong, Yang Maodong y Chen Shuqing. El primero, miembro de la organización de escritores independientes PEN, fue acusado de “incitación a subvertir el poder del Estado”. Su casa fue allanada y sus computadoras secuestradas. Ya anteriormente había pasado más de un año en un campo de “reeducación”. Por otra parte, a Yang Maodong, defensor de los derechos civiles, se le ha forjado un expediente acusándolo de “comercio ilícito”. Maodong, escritor de 40 años, es conocido por su apoyo a los campesinos del pueblo de Taishi que en 2005 manifestaron para protestar por la corrupción del gobierno local. En aquel entonces su lucha le condujo a recibir tres palizas, posterior a una breve detención de tres meses. Ahora se encuentra incomunicado.
Chen Shuging, es miembro del Partido Demócrata Chino el cual está prohibido por las autoridades. Respondiendo a una citación se presentó en la comisaria donde le arrestaron por “incitar a la subversión del poder del Estado”. Obviamente sus computadoras fueron incautadas.
De acuerdo con informaciones de Reporteros Sin Fronteras:

El Ministerio de Seguridad Pública, citado por la agencia oficial Nueva China,
ha declarado el cierre de más de 320 sitios “ilegales”, y la supresión de 15.000 elementos “peligrosos” en Internet, entre los días 6 y 8 de septiembre. La mayoría estarían implicados en actividades criminales, tales como la venta de armas, explosivos y narcóticos, juegos de dinero
y estafas en línea. Sin embargo, Reporteros Sin Fronteras ha reseñado en las últimas semanas varios casos de sitios cerrados por razones políticas.
Así, el sitio de la revista Baixing (El Pueblo), con sede en la provincia de Jiangsu (este), borrado de la Red el 6 de septiembre de 2006, tras publicar informaciones y comentarios de los lectores sobre la muerte, el 13 de agosto, de un habitante de la ciudad de Jiangyin, quien se opuso a la demolición de su casa, que formaba parte de un plan de planificación urbana, y que fue golpeado hasta la muerte por unos gamberros, reclutados por las autoridades locales. El editor del sitio, Huang Liantian, aseguró a Reuters que las autoridades provinciales le “pidieron que suprimiera todo lo que tuviera alguna relación con la demolición, o sino le cerrarían la página Web”. Sin embargo, la revista volvió a aparecer en línea el 12 de septiembre, en una nueva dirección registrada en la provincia de Guangdong, sin que se efectuara ninguna modificación del contenido.
Por otra parte, Tang Yan y Liu Xianghui, responsables del sitio Netease, han sido degradados presumiblemente por publicar, el 4 de septiembre, un sondeo de opinión en torno a la pregunta : “Si se reencarnara ¿querría ser chino ?”. El 10 de septiembre habían participado en el sondeo 10.234 internautas, y el 64% de ellos habían respondido negativamente. El 37,5% de las respuestas estimaban que “no se respeta suficientemente la dignidad de los chinos”, y el 17,6% que “para un chino resulta imposible convertirse en propietario de su alojamiento”.
Más recientemente, el 11 de septiembre, cerraron el sitio de Zou Tao (http://www.zoutao.com/), un habitante de la ciudad de Shenzen (cerca de Hong Kong). Este blogger de 32 años hizo en abril un llamamiento a la población, para que no comprara apartamentos durante tres años, con el fin de regular un mercado inmobiliario sobre dimensionado. La campaña, lanzada por Internet, consiguió el apoyo de decenas de miles de internautas, y tuvo eco en toda China. El cierre de su sitio tiene muy probablemente que ver con el anuncio, en agosto, de su candidatura a la Asamblea Popular de Shenzen. Mientras que habitualmente a los candidatos los nombran los comités locales del Partido Comunista, para las autoridades representaban una amenaza los deseos del blogger de presentarse a las elecciones del distrito de Luohu, que se celebrarán el 28 de septiembre, Con la prohibición de abandonar el territorio y amenazado por la Oficina de Seguridad Pública de Shenzen, también han cerrado varios de sus blogs. La única dirección que permanece accesible es http://blog.ztim.net/zoutao/default.asp.”

Todavía hay mucha más tela que cortar, pero el artículo se haría interminable. Sólo me queda por decir que no saludo, bajo ningún respecto, las intenciones del gobierno chino, y si algo deseo es que fracasen o eventualmente sean devorados por el propio monstruo que pretenden crear.

Un comentario

  1. Ante el abuso totalitario del gobierno chino, silencio. Lo mismo ante la avasallante violación de los derechos humanos en sus más básicas y esenciales expresiones: prensa, propiedad privada, preferencias sexuales, tendencias políticas, pensamientos, creencias, opiniones, manifestaciones verbales, literarias, artísticas, cibernéticas. El gobierno actual de Estados Unidos, predicador de libertades, defensor de la justicia, arropa de verde sus ojos y aplica ante la barbárica, retrógrada y criminal administración de Beijing la misma filosofía capitalista hipócrita que prostituye sus principios al más pudiente: “el cliente siempre tiene la razón”.

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