Los peces de Springfield en el Potomac

De acuerdo con esta nota de USA Today, científicos han hallado peces “intersexuales” – con características de macho y hembra – en el río Potomac (Virginia, Washington D.C., Mariland) y sus afluentes. El administrador general del acueducto de Washington, Thomas Jacobus ha señalado que: “No conozco y no creo que nadie conozca, en este momento, la respuesta a esta pregunta: ¿Es este efecto en los peces transferible a los humanos?”
La pregunta, ya de por sí inquietante, me provoca mayor preocupación en tanto el agua de ese acueducto es bebida por los habitantes del Distrito de Columbia y otras ciudades aledañas a la Capital de la Nación.

Por si fuera poco, no se trata de unos casos “aislados” de peces fugados de los ríos de Spriengfield, contaminados con los desechos de la industria de Mr. Burns y cuya agua bebe Homero Simpsons y toda su familia; por el contrario, ya en 2003 se encontraron los primeros ejemplares de estos mutantes en la popular especie Bass, entre quienes se localizaron machos con huevos inmaduros en sus órganos sexuales. El artículo advierte que en un sondeo efectuado el mes pasado en tres afluentes que vierten sus aguas en el Potomac,  más del 80% de todos los machos de las especies “bass smallmouth”  tenían crecimiento de huevos. ¿Las causas? “A pesar que los científicos no han identificado la fuente o fuentes del problema, los resultados parecen sugerir que el río Potomac y sus tributarios tienen un problema con las, así llamadas, ‘endocrinas disruptoras,’ las cuales pueden interferir con las señales químicas naturales”.
Aunque el administrador general del acueducto dice que no hay motivos para creer que el agua del Potomac es insegura de beber y que los humanos “deberían ser menos susceptibles a los contaminantes que los peces, debido a sus grandes cuerpos y diferentes sistemas hormonales” no hay – digo yo humildemente – motivos para confiar que la degradación de la naturaleza, a tal punto, no afecte a un ser humano que bebe de esa agua año tras año. Los investigadores, tal y como señala el artículo, han identificado numerosos contaminantes, provenientes de pesticidas, aditivos para el jabón, estrógeno animal del estiércol de granjas y más.
Definitivamente, los repugnantes engendros del Springfield sucio y radiactivo, pueden haber saltado de las pantallas de televisión, para invadir nuestras propias vidas.

[Traducción libre efectuada por mí]

Nota: Me aseguraré de no beber agua del Potomac y sus alrededores.



 

Una respuesta


  1. Tengo un loro con un problema parecido. Se llama felipe y era muy amigable pero desde que Claudia le compro un espejo para la jaulita no hace mas que mirarse y besar su reflejo. Solo espero que no quede embarazado…

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