Ecos lejanos de voces contra la guerra

En un reciente artículo, aparecido en el New York Times, su autor Andrew Rosenthal señalaba: “Fue casi doloroso escuchar, la otra noche, a Crosby, Stills, Nash and Young, cantar acerca de una guerra cuyos propósitos los americanos nunca comprendieron, iniciada por un presidente que no dijo la verdad y la condujo con ineptitud.” … “La audiencia se levantó ante la condena de Neil Young a George Bush, ‘Acusemos al Presidente,’ y cantó las letras mostradas en una gran pantalla. […] Esa misma pantalla también mostró conjuntos de fotos de soldados caídos mientras un contador corría con el más reciente registro de bajas. […] Fue un sorprendente momento político para un concierto de rock en 2006. Pero cuando esos cuatro hombres cantaron sus canciones de protesta hace cuatro décadas, sus letras repetían y personificaban un poderoso movimiento político que barría América. Ahora ellos son entretenimiento, algo a dejar atrás en la sala de conciertos”. Con estas palabras, el articulista quería retratar la conducta de una sociedad que, en tanto no ve a sus hijos reclutados para la guerra, prosigue su vida, como si nada, a diferencia de la generación de Vietnam que pobló las calles con sus marchas y manifestaciones de centenares de miles.
El artículo me ha venido nuevamente a la memoria cuando leo, en el Washington Post, que un grupo de familiares de soldados o ex-combatientes regresados de Irak, así como veteranos de Vietnam y grupos pacifistas, han iniciado un campamento en las cercanías de la Casa Blanca, en una demostración de 17 días, en contra de la guerra. Se denomina “Camp Democracy” y tienen planeado llevar a cabo lecturas, discusiones y discursos en un conjunto de carpas blancas ubicadas en el Mall de la calle 14 y Constitution Avenue NW.
Apenas alcanzan la cifra de 100. Son, para un país de estas dimensiones, una aguja en un pajar. Sus voces, por ahora, quedan diluidas en un océano de gentes que deambulan con su celular, que se entretienen con Donald y Mickey o ríen con algunas de las comedias sosas en el cine. Son voces solitarias que aran en un mar de abundancia, que les ignora. ¿Qué dirá el futuro acerca de ellos? ¿De su valentía para afrontar la acusación de cobardes o no patriotas? Sea como fuere, los ecos lejanos de sus voces, son los de la razón y la humanidad.

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