La horrenda cara del terror

Cadáver de bebé de 4 meses.La escalada de violencia en el Medio Oriente, los bombardeos de Hezbolá contra Israel y la incursión sangrienta de éste último en el Líbano es una terrible y perfecta estampa de los tiempos que vivimos. El terrorismo no es sólo volar edificios llenos de gente como tú y yo, estallar bombas en trenes poblados con quienes marchan inocentes a su cotidianidad. También es terror bombardear barrios civiles y acabar con familias enteras, en nombre de la paz y contra el terror. Todo pareciera decir, en este mundo bizarro y sin sentido: siembra terror para acabar con el terror. No hay ética, ni moral que valga. Para defenderse se vale todo. Y que pague la humanidad.
Una de las cosas más desalentadoras y sórdidas de esta espiral del infierno es que sus protagonistas se tornan en verdugos, sin moral, sin humanidad, ejércitos descompuestos de asesinos, que bien podrían compararse con aquellos que liquidaban a seres humanos en las cámaras de gas, poco más de 60 años atrás. Los analistas políticos están echando humo en sus múltiples conjeturas. Los precios del petróleo crecen, casi a un ritmo directamente proporcional a la sangre derramada. Los editoriales de los grandes periódicos de Estados Unidos recomiendan moderación a Israel; mas, ¿quién vela por el bebé de 4 meses decapitado por un bombardeo de un caza israelí, muerto junto con los 7 miembros restantes de su familia? No será Hezbolá, como mucho menos el gobierno de Israel.
No me importan los análisis y las conjeturas. No hay nada más desalentador sobre el destino de nuestra especie que este panorama de lo que somos capaces de hacernos nosotros mismos. Allí, escondida en el fondo de nuestros cerebros, está la reminiscencia de nuestros antepasados simios.
Tenemos la tecnología para pulverizar un asteroide en caso de que amenace chocar nuestro planeta. Es bueno saber que es posible evitar una destrucción masiva que venga del espacio. Pero no sé, y disculpen mi pesimismo, si antes de que eso ocurra, dentro de 200, 300, ó 500 años, no habremos hecho el trabajo de liquidarnos entre nosotros.
En este enlace (vía The Blog Herald) se pueden seguir parte de los acontecimientos desde el punto de vista de los bloggers libaneses. Debo advertir que hay imágenes muy crudas.

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