Crónicas desde Sao Paulo

A partir de hoy, me complace informar, se suma un colaborador a Extemp”F”oraneo. Se trata de un viejo amigo, a quien reencontré felizmente hace unos meses, después de poco más de una década sin vernos. Ahora vive en Brasil, en Sao Paulo, metrópolis suramericana, dinámica, violenta y populosa. Me encanta como escribe Ciro. Sus e-mail tienen un especial encanto, sea cuando me habla de música, ciencia-ficción o sus aventuras citadinas. Le he pedido que escriba para la bitácora, como una manera de cerciorarme que otros puedan disfrutar también. Así, naturalmente, también gana mi blog. Espero tenerle a menudo por aquí y que ustedes, al igual que yo, gocen sus líneas. ¡Bienvenido Ciro y sus “Crónicas desde Sao Paulo”!

Sao PauloQuerido Emilio-san:

Estaba aquí, en casa, pensando en una crónica para mandarte: Brasil en tiempos del mundial, de lo difícil que es ser un no-hincha, de ser alguien que no le gusta el fútbol (o cualquier otro deporte organizado, excepción hecha al basketball y el glorioso equipo de Panteras de Miranda) y estar en esta ciudad, en esta época.
Estaba pensando en esa y otras cosas, como la importancia que le dan los brasucas a su juego nacional, al gigantesco paréntesis que se abre frente a la realidad; parece que el desempleo, la miseria, el PCC y las locuras del PT desaparecen frente a un tan magno evento.
Estaba pensando en la única vez que fui a un juego de fútbol, o lo ajeno que es el béisbol en esta sociedad; la sensación de ridículo cuando estaba en una fiesta y me escapé para ver el juego Cuba-Dominicana…
Preparé el ambiente: cerré el apartamento – que vivimos al frente del edificio donde los concejales y el alcalde de São Paulo tienen sus oficinas y hay una tremenda manifestación de policías pidiendo la dimisión de su dirección, junto a una marcha de empleados públicos estatales reclamando los salarios -, coloqué un show de YellowJackets con Robben Ford, café al alcance de la mano, los diccionarios abiertos…
Estaba en esa cuando leí tu crónica de hoy, aquella sobre la barbarie en Venezuela.

¿Te conté que soy de Ocumare del Tuy? Sí, nacido y criado en el haras de Ocumare.

Permíteme ponerme “nostalgioso”. Tengo algunos amigos en Ocumare, de la época formativa, además, mi familia toda vive allí: mamá y dos hermanos a los que les tengo un profundo aprecio y respeto. Viví muchos años allá, y mis primeras experiencias formativas (mi amor al teatro, por ejemplo, o el ajedrez, o mis primeras experiencias en política, o aprender a nadar, o ese encantador y terrible misterio que es la mujer, mis primeras lecturas, mi pasión por la poesía) fueron en el pueblo.
Debes imaginarte lo que era Ocumare en la década de los setenta: un hervidero intelectual. Habían grupos de teatro, de ajedrez y cinemateca; una orquesta juvenil, grupos de gente tentando organizarse en las más disímiles actividades, danza (y esta es exclusiva: fui bailarín de danza moderna por dos años: todo el mundo, especialmente mi familia, pensaba que era gay)… No se de otro pueblo del interior de Venezuela que haya tenido un tal agite cultural.
(Ok, esto es exagerado, pero son mis crónicas, y me permito el placer de ser exagerado)

Qué de madrugadas discutiendo el quehacer del mundo, o intercambiando poesía, o estudiando libretos del teatro del oprimido, o la escuela de teatro colectivo de Calí; películas indias o ciclos de cinema noir, el intercambio de libros; los nuevos discos que llegaban de afuera… no tengo dudas: ese mi gusto por leer, Pink Floyd, teatro y hablar paja me viene de esa época.
Cerca de Ocumare hay unas montañas, que terminan por lados de San Casimiro y Valle Morín (de donde es originaria mi familia, por la rama materna), y nos la pasábamos metidos en esas montañas: ríos, pesca, cabalgatas y campamentos (donde, entre otras cosas, aprendí a apreciar el cielo, ese espectáculo nocturno que son las estrellas).
Y una nota especial: el hijo del dueño del cine estudiaba conmigo, y la entrada siempre estaba “disponible”. Te puedes imaginar la cantidad de cine: desde “El Santo, El Enmascarado de Plata Contra Las Momias de Guanajuato”, hasta “Yo te Saludo, María”.
Bien, tal vez sea que la memoria es selectiva: nos recordamos sólo de las cosas que eran amenas, transformando el pasado en una especie de exilio, en una tierra de Nunca Jamás donde no podemos volver. O tal vez sea una reacción frente al horror a noticias como la que describes en tu blog.
El año pasado, estuve algunos días en la casa de mi madre, que aún está viva y bonchando, gracias por preguntar. Al llegar, me llamó una amiga, y me invitó a su casa, a tomar unas cervezas y a colocarla al día. Todo el ritual: baño, afeitada escoger la franela, buscar un disco para regalarle; y cuando estoy listo, mi mami me para en la puerta: ¿Para dónde vas?, me preguntó; “para la casa de Ivon”, le respondí. “Así no sales”, afirmó mi mami.
Me recordé de esos años, cuando mi mamá me prohibía salir “como un loco”: mal vestido, camisas grandes y anchas, pantalones tres números de más, encima de aquel cuerpo esmirriado y flacuchento que yo lucía en ese tiempo. Fue un vacilón, porque fue la misma reacción; me miré y le dije: “pero mami: estoy bien, hasta me afeite”. “No es por el aspecto, es por el reloj”, respondió mi mami.
El reloj. Medio palo.
Tengo un reloj modesto, de 30 dólares o algo así. Marca dos tipos de hora: con las agujas y digital. Nada del otro mundo, no es un Ferrari, o un Rolex; no es de firma, no es un Dior, es solo un reloj normal, deportivo y bonito, pero barato y normal.
Mami me explicó, que estaban robando como locos, que había una banda de adolescentes que robaban a todo el mundo, que había una pelea por el punto de drogas del callejón, que no se me ocurriera bajar caminando desde la casa de Ivon (que queda a 4 minutos de caminata de casa), que si daban las nueve, llamara y ella me buscaba. Que me cuidara, que no saliera, que si salía encomendara mi alma a Dios, que confesara mis pecados e hiciera un acto de arrepentimiento; porque si moría (y era lo más probable) con un pecado en el alma, reencarnaría en Valencia*, y eso era pagar demasiado por cualquier pecado que tuviera en mi vagabunda y abrasileirada alma.
Claro está, después de esa filípica, me fui caminando para la casa de mi amiga, que yo quiero mucho a mi mami, pero mantengo ciertas costumbres: llevarle la contraria es una de ellas.
Llegué a la casa de mi amiga, vivo y sin sobresaltos, como a las 7 de la noche, y comenzamos a conversar, aunque lo verdadero sería decir que ella comenzó a conversar, a actualizar los casi 20 años que no nos veíamos… todo estaba bien, la cerveza (digo cerveza por compartir el concepto, porque aquello que venden en Venezuela como cerveza parece más como miao de caballo embotellado, pero eso es otra historia) estaba fría, la conversación fluida, la música inmejorable… cuando a las nueve me dice: “Tienes que irte”. ¿Tu marido es celoso? Le pregunté: “No, no estoy casada, es que son las nueve y hasta esa hora es seguro andar por aquí”
Puta que pariu.
Salí, claro está, y llegando a casa (a pie), mi mami estaba en la puerta del garaje, acechando mi llegada.
Dos días después, medio cabreado por la historia esta, estaba en el “Pueblo” (que es así como llamamos lo viejos y nacidos en Ocumare al centro) cuando un viejo amigo, Gerardo, me paró. Vive en el barrio, y nos fuimos para su casa.
Tengo que explicarte que éramos un grupito de “delincuentes” cuyo máxima violación de la ley era amanecer jugando Monopolio. Cuando queríamos ser malos de verdad, cambiábamos para WAR. La verdad del asunto: vagos, la mayoría estudiantes universitarios en Caracas, que pasábamos vacaciones en casa por la falta de dinero, y teníamos que apelar a la creatividad para divertirnos.
Fui para la casa de Gerardo, previa parada en la licorería, rones, ginebras y hielo. Estaba el hermano, otro pana, Ramón, y desempacamos los viejos discos, agarramos el ron y la ginebra, y comenzamos a conversar. Como a las tres de la mañana, debidamente curdos, decidí partir para mi casa, que queda a dos calles del apartamento de Gerardo. Y ¿no fue que a Ramón se le pasó la pea, agarró el carro y me llevó? En los pocos minutos de trayecto, otra filípica, sobre la seguridad, sobre el barrio, sobre los chamos que están robando y tentando controlar el tráfico de drogas, de la delincuencia… El mismo leit-motiv, sólo que esta vez no era mi mami, era un pana, contemporáneo mío y “tiburón” en esa pecera.
Claro que hay razones: la gran depresión de los ochenta es la principal: Los Valles del Tuy estaba diseñado, en algún Plan de la Nación, como el centro de la industria ligera, creando Ocumare del Tuy, Venezuelaempleos para aquellos que no cabían en Caracas. Pero con la depresión económica y gracias a los genios de la economía que la causaron, este plan se fue por la cañería. Las empresas de la zona, Pampero, por ejemplo, salieron y se fueron a lugares más acogedores. La gran mayoría de la gente de mi generación abandonó el pueblo, por la falta de perspectivas; y por si fuera poco, el lumpem de Caracas fue enviado para los valles del Tuy, con especial ensañamiento hacia Ocumare, donde crearon algunos de los más horrendos conjuntos habitacionales que Estado alguno pueda crear. Sin hablar de la invasión de ranchos, la falta de servicios, el desempleo, que lleva a los chamos a vender coca o crack para bandearse algún dinero…

Lamento tanto, que algún hijo de puta me robó mi pueblo.

Quiero mi pueblo de vuelta.

Bien, paramos por aquí, que ya son casi las siete, y tengo una cocina que atender… ya sabes lo que dicen por allí: el trabajo de una mujer no termina nunca.

Venga un abrazo, meu caro Emilio-san.

* La Valencia de la que habla Ciro es una ciudad importante del centro norte de Venezuela, no es la Valencia de España. Fue, eso sí, fundada por los colonizadores españoles en 1555 bajo el ilustrísimo nombre de Nuestra Señora de la Asunción de la Nueva Valencia del Rey.

4 comentarios

  1. Erick Jimeno

    Las nostalgias del compatriota Ciro son resistentes a las estadísticas de la violencia.La saudade engaña con su pátina melancólica el entorno real de hombres ,bestias y malandros. Ocumare, como gran parte de los urbanismos «satélites, cumple la misión para la que fue diseñada:la de ser un depósito de excluidos, desalojados de los espacios capitalinos, cada vez más costosos y requeridos por el capitalismo.Puede quedar un regocijo nativo para Ciro, ahora en Sao Paulo. La megacorrupción de las élites políticas y económicas latinoamericanas, nos pone en perspectiva de que la gobernabilidad(hegemonía)sea conquistada en una rebelión progresiva por los malandros como los del PCC de Brasil,maras de El Salvador,México y Ctoamerica y las pandillas desaforadas de Venezuela, y por supuesto, de Ocumare. Vale.

  2. Fernando Ocumare

    Solo quiero decir que me conmovio mucho este articulo. Mis antepasados son venezolanos de la region de Ocumare y, me gustaria conocer mas de ella. Si le es posible escribame a mi direccion privada ocumared@hotmail.com o a mi trabajo fernando_ocumarez@stream.com.

    Realmente me gustaria mas informacion sobre la vida en Ocumare.

  3. Rafael Delgado

    He leìdo con mucha atenciòn el hecho de ser de Ocumare y tener su familia y amistades en ese pueblo o ciudad como se quiera llamar donde vivo y trabajo diariamente. Debo decirle que lamentablemente la situacion de la inseguridad como robod, crimenes, secuestros, invasiones y toda clase de delitos continua igual o peor, lo que obliga a ser muy prudente y cuidadoso en lo que se tenga hacer. Fuè interesante su narraciòn. Me gustarìa saber como es la inseguridad en Sao Paulo. Muchos saludos y la deseo todo lo mejor para Ud.

  4. HOLA BUENO ME ENCANTO EL ARTICULO MAS POR QUE SOY DE OCUMARE DEL TUY, Y BUENO TENGO TODA MI VIDA VIVIENDO AQUI… VERDADERAMENTE LA DELINCUANCIA A INCREMENTADO MUCHO HAY MUCHA INSEGURIDA… ME GUSTARIA SABER DE QUE PARTE ESPECIFICAMENTE ERA LA PERSONA QUE NARRO LA HISTORIA PORQUE EL NOMBRA QUE NACIO Y CRECIO EN OCUMARE EN UN SITIO LLAMADO EL HARAS Y BUENO ES CURIOSO PORQUE DONDE YO VIVI DETRAS DE MI CASA EXISTE UN TERRENO MUY GRADE QUE ERA LLAMADO EL HARAS, PERO BUENO AHORA ESTA ABANDO NADO Y PUES LUGO ME CONFUNDIO CUANDO DIJO QUE VINO A DONDE SU MAMA PORQUE BUENO EN EL HARA NO HAY CASA Y BUENO SERCA NO HAY EDIFICIO…. BUENO ME GUSTARIA QUE ME RESPONDIERA ESTA E MI CORREO POR SI TE DECIDE A RESPONDER… PORQUE BUENO EL ARTICULO YA TIENE TIEMPO Y NO SE SI RESIVAS EL COMUNICADO!!! GRACIAS ESTE ES MI CORREO PIWY_666_6@HOTMAIL.COM

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