Otra temporada de huracanes muy movida

Huracán FrancesPara los que vivimos en Florida, la apertura de la temporada de huracanes (1 de junio), se ha convertido en un desagradable acontecimiento. No es para menos. Los últimos dos años sendas tormentas y huracanes han golpeado la península, destruyendo y cobrando vidas. Nuestra familia vivió en carne propia uno de esos monstruos, guarecidos en el baño, cubiertos con frazadas y sintiendo la estructura de la casa temblar bajo la furia de los vientos, en plena oscuridad.
Los pronosticadores de la NOAA acaban de divulgar sus proyecciones: de 13 a 16 tormentas tropicales, de las cuales entre 8 y 10 se convertirán en huracanes, y seis de ellas podrían ser grandes (de categoría 3 o mayor). Presumen que entre dos y cuatro de estos fenómenos penetrarán suelo norteamericano.

Naturalmente huelga explicar las consecuencias para Cuba, Puerto Rico, Dominicana, Haití, etc., que reciben cada año los feroces embates de alguna de estas pesadillas.
Aunque la NOAA habla de un ciclo ligeramente menor que el año pasado, también señala que sigue siendo por encima de lo “usual”, debido al calentamiento del océano. En este punto, muchos científicos del clima, incluyendo algunos que laboran en la NOAA, sostienen que nos esperan tal vez décadas de temporadas violentas, pues el principal responsable es el calentamiento global, al que atribuyen no poca relación con el incremento de la fuerza de los huracanes.
Bueno, no queda sino estar alertas y esperar que no nos golpee una de estas bestias, no vaya a ser que – como alertaban los galos en Asterix – nos caiga el cielo encima ¡por Tutatis!

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