A 20 años de Chernobyl

Las consecuencias de ChernobylCuando miro atrás, veinte años atrás, y recuerdo la noticia sobre Chernobyl, a pesar de la desazón que me acompañó varios días,  debo reconocer que entonces todo parecía tan lejano, tan ajeno.
Hoy me doy cuenta que el desastre nuclear que ocurrió, un 26 de abril de 1986, fue una terrible catástrofe y una sombría advertencia sobre las consecuencias del uso de la energía nuclear por parte de una especie irresponsable, ciega y arrogante.

Aquel día, el reactor número 4 de la planta nuclear de Chernobyl estalló, haciendo volar el techo de 100 toneladas y expulsando a la atmósfera una enorme cantidad de material radiactivo que inmediatamente empezó a recorrer el mundo. Los habitantes de los pueblos cercanos fueron presas de la contaminación. Los ríos, el bosque, los frutos, las estructuras, todo, absolutamente todo, quedó expuesto. Se calcula que la radiación liberada fue cien veces la de la bomba de Hiroshima, de 1945. La nube radiactiva alcanzó a Europa. Los niveles de contaminación en el viejo continente pasaron los límites “tolerables”.
Hablar de las víctimas es hablar de una gran incógnita. Según el OIEA, además de los que ya han muerto como consecuencia del desastre habría que sumar unos 10 mil en los próximos años, debido a las enfermedades producidas por la contaminación radiactiva. Pero para la organización ecologista Greenpeace, la catástrofe de 1986 ya provocó la muerte a cerca de 200 mil personas entre 1990 y 2004 y de acuerdo con su pronóstico, con base en un estudio bajo el patrocinio de la Academia de Ciencias de Rusia, se estima que “Sólo el análisis de las enfermedades oncológicas muestra que cerca de 100.000 de futuras muertes por cáncer en el mundo serán a consecuencia de la catástrofe de Chernobyl”.
Debemos recordar que uno de los efectos más terribles de la radiación es que ésta perdura en el tiempo y se cobra víctimas a mediano y largo plazo; produce mutaciones, altera el medio ambiente, condena a los contaminados. Aún hoy hay víctimas de Hiroshima y Nagasaki. Mientras tanto, el mundo juega a amenazarse con bombas nucleares y las tiene o desarrolla para contener al vecino, o al adversario. ¡Qué ilusos! ¡En qué mundo viviremos si llegaran a utilizar sus macabros artefactos! Helos ahí, con su ojivas atómicas apuntando contra la especie humana.
Chernobyl es una horrorosa expresión de lo que un accidente (y somos humanos, nos ocurren accidentes, cometemos errores) con el manejo nuclear puede causar, por no imaginar una andanada de estallidos, para imponerse sobre otros.
Mañana se conmemoran los veinte años con eventos de reflexión y análisis en diversas partes del mundo. Desde ExtempForaneo quiero rendir un humilde tributo a las víctimas de Chernobyl. A los pueblos de Ucrania, Bielorrusia y Rusia que fueron afectados. Quiero alentarles a visitar los enlaces, ver las fotos, observar los pueblos fantasmas, conocer a la juventud que lucha por reconstruir sus lugares, a los ancianos que desafían la contaminación y optaron por “vivir” en las áreas de exclusión. No pensar que es algo ajeno. Por favor, visiten los enlaces y nunca, nunca, olvidemos Chernobyl.

Enlaces:

Nuclear Nightmares: Twenty Years Since Chernobyl

Windows on Chernobyl

El accidente de Chernobyl en Wikipedia

El Infierno de Chernobyl, La Jornada, México

Declaraciones de Greenpeace, agencia Reuters

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