Terminé La Sombra del Viento

La Sombra del VientoHace unos días acabé de leer La Sombra del Viento, de Carlos Ruiz Zafón. Lo fui a entregar a la biblioteca, leyendo y releyendo la última página. Cuando lo dejé rodar por el buzón de libros por retornar tuve una sensación extraña. Me sentí como quien ha ido al cine a ver una película intensa, vívida y luego, ante los créditos finales, despierta a la vida misma y retorna al mundo. No fui lector; me convertí en espectador, casi en personaje invisible.

Caminé por las calles de Barcelona, esa gran protagonista, fondo, sombra y textura de las vidas de Daniel Sempere y Julián Carax. Me enamoré con locura de Clara, Nuria, Penélope y Beatriz. Vi sus pieles, percibí sus caras, la sensualidad de Clara, la belleza frágil de Penélope, la profundidad de Nuria y la divinidad de Bea.
Capturé los colores, más bien presentí una atmósfera ocre, pálida, cuando no gris y pesada, en aquellas calles y recovecos de un mundo pre y pos guerra civil, la marca que les quemó a todos, que les arrebató y les otorgó, una cosa por la otra: amor y odio, vergüenza y altivez, miseria y poder.
Me ha encantado leerla. Ha sido una sensación parecida a la que me invadió, allá en mis años juveniles, cuando leí apasionadamente El Conde de Montecristo, sólo que esta vez la historia me incorporó, como si se me hubiese dado la licencia de acompañar a Daniel y compartir la delicia de conocer y departir con Fermín Romero de Torres.
Hay en la historia un dejo de El Fantasma de la Ópera y de laberintos borgianos que emocionan. A veces se me presentó caótica, pero increíblemente no perdí el rumbo. Debo, eso sí, reconocer que todo el tiempo me arroparon las tinieblas, los tiempos grises, las noches de inquietud. Tal vez sólo al final, sentado con Daniel y Fermin, observé las luces de Barcelona sin niebla. Allí pululaba, a pesar de todo, viva y apasionada. Entonces me levanté de la butaca, leí la última página y salí del cine.

6 comentarios

  1. Comparto contigo tus sensaciones al leer el libro. Tal cual. Hay que leerlo.

  2. Carol Linnette

    Hola. Escribo desde el estado de la Florida, E.U.A. Ha sido un gusto leer La Sombra del Viento. (Bueno, en realidad The Shadow of the Wind, pues no la he conseguido en castellano). Una delicia de libro que no tiene precio. Es la primera vez que no quiero prestar un libro que me encanta aunque deseo que otros lo descubran.

  3. Carol,

    El libro lo trajo mi esposa a casa de una de las bibliotecas públicas del Condado de Orange, en Florida. No sé en que lugar te encuentres, pero supongo que no será difícil encontrarle en español en otros condados.
    Te lo menciono porque si te ha gustado en inglés, será una auténtica gozada en español.

    Saludos

  4. En realidad el mejor libro que he leido. Ya lo he ragalado dos veces y no me canso de
    recomendarlo. Creo que recomendar este tipo de libros realmente despertaria en muchos
    el hábito de la lectura, que buena falta hace.

  5. Lectores hembra, diría Morelli.

    “Escribí a la madre de Julián a Bogotá (…) consentiría en ayudarnos dada su próspera situación en la lejana Venezuela”

    ¿En qué quedamos? ¿Sophie estaba en Colombia o en Venezuela?

  6. Juan Carlos

    Maravilloso libro. Por afición, cuando empiezo a leer cuesta mucho que me separe del mismo hasta terminarlo. Pero con este fue mucho más difícil. Empezaba a las 9 de la noche hasta casí las 2 de la mañana, a pesar de tener que trabajar en pocas horas. En una semana estaba listo, y parecía mucho más tiempo, inmerso también en ese viaje al pasado y presente (1955) en Barcelona.
    Altamente recomendable

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