Goma de mascar en la inteligencia

The Bay, la obra dañadaMe he enterado, vía BoingBoing que un jovencito de 12 años, como si nada, pegó un chicle al lienzo de un cuadro abstracto expuesto en el Detroit Institute of Arts, cuando un grupo escolar visitaba el museo.
El director académico de su escuela señaló al respecto: “Es sólo un chico de 12 años. No creo que comprendiera las consecuencias de lo que hizo antes de que ocurriera, pero ahora él entiende la gravedad.” (Es lo menos que se puede esperar del joven)
La noticia, original de Usa Today resalta el hecho de que la obra pictórica está valorada en un millón y medio de dólares y señala que el chico fue suspendido por una semana de la escuela.
Tengo un hijo de 13 años, con el suficiente uso de razón para comprender que colocar goma de mascar en cualquier objeto de un museo es un crimen de lesa estupidez y una bofetada al arte. Justamente porque tiene 13 – y vale lo mismo si tuviese doce – espero de él que no escupa hacia arriba o coma sus propios desperdicios; espero que sea higiénico, sepa conducirse en público y no salga desnudo a la calle. Si un chico de doce años no entiende la gravedad de pegar goma de mascar a una obra de arte, tenga ésta el valor que sea en el mercado, algo anda mal con la familia, la escuela y la sociedad.

Por los elementos dados en la información, no se trata de un joven con problemas especiales, lo cual haría recaer la responsabilidad en la escuela y los guías en el museo. Pero se trata de un jovencito de los muchos que ven día a vía en la televisión comerciales como uno, que transmitieron hace un par de años. Un grupo escolar va a un museo, liderados por una “fastidiosa” maestra, con cara de vieja aburrida, que les va “recitando” una monótona descripción de las obras allí expuestas. De pronto, uno de los jóvenes, con cara de líder, avispado y “cool” les dice a sus compañeros: “esto está muy aburrido, ¡vamos a llamar a …(nombre del producto)!”.
Cosas similares he visto, muchas veces, en los canales infantiles. De la misma manera que se presenta a los científicos como locos y “nerds”, al arte como “fastidio”, se muestra a los jugadores exitosos de basquet, fútbol americano o cantantes de rap, como la encarnación de la perfección.
Recuerdo (no lo puedo citar textual pues no tengo mis libros a mano) que Carl Sagan afirmaba, en el libro El Mundo y sus Demonios que el tener conocimientos estaba devaluado y se hacía culto de la ignorancia. Me temo que esa ignorancia es útil. Se hace tan fácil manipular. Tan sencillo como poner goma de mascar en la inteligencia.

Fuentes:

BoingBoing

Usa Today

Enlace:
Detroit Institute of Arts, aquí.

La foto de arriba es el cuadro “La Bahía”, de la pintora expresionista abstracta estadounidense Helen Frankenthaler, a la cual el chico pegó una goma de mascar.

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