Las excusas del racismo

Opinión

Desde que llegamos a Estados Unidos hemos quedado sorprendidos con el racismo de algunos de nuestros paisanos venezolanos. Sí, racismo, aunque en Venezuela, esas mismas personas se precien de afirmar que no lo son y que en Venezuela eso no existe. Tal será porque algunos quieren sentirse más “integrados” al primer mundo y desean ser “diferenciados” de los “morenos”, forma “elegante” de segregación verbal, puesto que las otras expresiones pueden ocasionar serios problemas a quien las profiere, aquí en Estados Unidos.

Es vergonzoso escucharlos atribuir al color de la piel las conductas que son propias de la ignorancia, la ausencia de buena educación o una expresión del resentimiento social acumulado a lo largo de muchos años de opresión racial. No debemos olvidar que tan cercano como dos generaciones atrás se peleaba por el derecho a viajar en igualdad de condiciones en un autobus o la entrada en un restaurante. O que la legislación, vigente hasta hace relativamente poco, prohibiera escenas amorosas inter-raciales en imágenes de TV, cine o publicidad.
Cuando vivimos en Melbourne conocimos zonas donde abundaban blancos ignorantes, con malos hábitos, viviendas sucias y peor comportamiento. Sin embargo, cuando alguno de ellos cometía un abuso o exabrupto nadie decía: “ese maldito blanco”, cosa que sí hacen algunas personas y la mayoría de los venezolanos que hemos conocido respecto a los afro-americanos. Curiosamente, una buena parte de esos mismos paisanos presenta un tinte en su piel o el tipo de cabello que “delata” que por sus venas corre sangre negra. En el sitio donde vivo la gente vive mal a pesar de las comodidades del Complejo. La mayoría son afro-americanos y latinos (puertorriqueños, colombianos, dominicanos, venezolanos), pero el mal vivir obedece a razones de orden socio-económico y cultural. Por ejemplo, una parte importante de los venezolanos que vienen aquí, aunque hayan sido de clase media en su país, exhiben en las calles el mismo comportamiento que tendrían en una avenida de Maracaibo, Valencia o Caracas, esto es, un reto permanente a las normas del buen manejo. Eso es lo que aprendieron en Venezuela y al llegar a ciudades como Orlando, desordenadas y en crisis, nada les impide seguir como antes.
Tal vez pueda parecer unilateral pero para mí es absolutamente inaceptable cualquier comentario que denigre de las personas utilizando el color de su piel, religión, país de origen, etc. Mis héroes son de origen judío (Albert Einstein, Carl Sagan), mi música el Jazz, la Salsa y la Clásica. Admirador hasta los huesos de Louis Armstrong, Ella Fitzgerald y Charlie Parker. Soy, por puro accidente, trigueño, con sangre suiza, española, india (jíbara) y lo más seguro (aunque fue un secreto bien guardado) también negra. Pues, qué orgullo señores, ¡soy universal!

2 comentarios

  1. No te perdono que no mensionaras a Isaac Asimov….jeje

    Solo queria comentar algo.
    Nos paso cuando llegamos a Vzla en Diciembre.
    Tu mensionas aqui que muchas personas siguen sus mismos habitos de comportamiento cuando estan en tierras lejanas.
    Este es un caso cuando las cambian temporalmente.
    Llegabamos a Vzla en un vuelo directo con Air Canada, es decir lleno de Venezolanos, un que otro turista pero la gran mayoria me imagino que eran residente de Canada.
    Al llegar al aeropuerto las colas eran descomunales y la vivesa Venezolana se hacia ver cuando muchisima gente se trataba de «colear» en la cola(fila).
    Es algo que ni siguiera se les pasaria por la cabeza de hacerlo en Montreal.
    Pero alli lo hacian a sus anchas pues llegaron a la tierra de lo posible.

    Saludos.

  2. Ciertamente Max, Asimov es grande para mí, pero no lo asumo como un «héroe» personal. Es sin duda una referencia. Adoro sus libros, admiro su energía y la vitalidad que siempre tuvo y por supuesto su capacidad para crear las maravillosas historias que tú y yo tanto comentamos y disfrutamos. Pero el nicho de mis héroes, cuya paso por la vida es un ejemplo total, lo reservo a muy pocos, jeje.
    El ejemplo de los venezolanos llegando a Caracas es ilustrativo.

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