Un mundo sin principios: Google autocensurado para China.

¡Por un Google sin autocensura!Bajo el pretexto de que es mejor bloquear algunos resultados de búsquedas, que no dar ninguno, Google ha decidido suministrar sus servicios en China, aceptando las normativas anti-democráticas del gobierno chino y, por ende, bloquear intencionalmente la búsqueda que cualquier persona pueda efectuar desde ese país si ésta forma parte de los “temas prohibidos” por la jefatura del Partido Comunista o las autoridades.
Conocer esta información no puede sino darme asco. El concepto que, al parecer, la gente de Google tiene de la libertad, es relativo. Se puede dar a los chinos una “media verdad” o no dar ninguna, si con ello se pueden ganar miles de millones o por lo menos se pone pie en el codiciado mercado asiático.

La excusa dada, pues se trata de una excusa, por Google oficialmente muestra con claridad su intención de justificar lo injustificable:

“Si bien bloquear resultados del buscador es inconsistente con la misión de Google, proporcionar ninguna información o proveer una experiencia tan degradada que equivalga a no informar es aún más inconsistente con nuestra misión”

De esta manera, el pueblo chino – aquellos que pueden acceder a internet – podrá hacer búsquedas, sólo que Google se habrá encargado de qué información encontrará y cual no, ayudando a confundir y a tergiversar la realidad y dando a la infame casta gobernante un soporte. ¿Qué ocurrirá, por ejemplo, cuando alguien intente investigar sobre la historia mundial y los personajes de la revolución china que cayeron en desgracia? ¿Qué información se obtendrá al buscar resultados sobre los sucesos de Tianamen o los estragos de la Revolución Cultural? ¿Cuánta información permitirá “Google-autoridades” obtener a aquellos investigadores que deseen conocer las opiniones divergentes de periodistas, intelectuales o académicos, sobre China, o Mao, o el socialismo, o la pobreza de la población, o la “riqueza” de los funcionarios?
Los temas se pierden de vista. La extensión de la limitación y la censura está determinada por las “necesidades” que las autoridades tengan en ese momento. Pero lo dramático y triste es que Google será la mano ejecutora de la censura oficial.

Un ejemplo en USA una vergüenza en China

Hace apenas unas horas, me disponía a escribir saludando la inciativa de Google de resistirse a entregar información confidencial de las búsquedas de los usuarios al gobierno de Estados Unidos. Mientras que Microsoft y Yahoo, no dudaron en suministrar la información solicitada, Google se ha enfrentado a las autoridades, que han tenido que recurrir a los tribunales para intentar imponer la medida. Bajo el supuesto de que se pretende frenar la pornografía infantil a través de la red, se ha requerido a todas estas compañías que suministren datos que, definitivamente, ponen en riesgo fundamentos constitucionales y democráticos. El sólo hecho de colocar una lupa sobre las búsquedas de información es de por sí una amenaza a la libertad y conlleva la posibilidad de la autocensura, para evitar riesgos.
Los materiales entregados por Microsoft y Yahoo, pueden ser utilizados para obtener información confidencial, aunque se diga que tal cosa no está en las intenciones. Pero otorgar esa posibilidad, partiendo de las “buenas intenciones” del receptor, no es serio, ni razonable. También podríamos aceptar, con esa lógica, que un gobierno determine el contenido de un periódico o de los noticieros, asumiendo su “buena intención” y su promesa de que sólo busca el bien común.
Google posee un poder enorme. Cada vez mayor. Sus bases de datos están repletas de información, a través de las cuales se pueden obtener detalles confidenciales de los millones de usuarios a nivel mundial. Eso, de por sí, es una amenaza para la libertad. No tengo por qué confiar información alguna a un ente, por útil que sea, que pueda conllevar a suministrar datos personales. La pesadilla de Matrix (la red que controla la vida de la humanidad) o el Gran Hermano, onmipresente en la vida de cada ser humano (1984, George Orwell) pueden ser las imágenes premonitorias de un futuro posible, si permitimos que las autoridades utilicen la red para controlar la información que la sociedad recibe y si toleramos que monstruos como Microsoft o Google, concentren el manejo y uso de la información a través de la red y la informática.
Hoy, Google se ha resistido a entregar datos, mientras que Microsoft y Yahoo lo han hecho de buena gana. Nadie garantiza que Google no se preste, en el futuro, a suministrarlos, cercenando aún más, la amenazada libertad en el ciberespacio.
Este poder inmenso, que casi los ha convertido en la Biblioteca de Alejandría de la era contemporánea, hace que su decisión de aceptar las normas de censura de las autoridades chinas, sea un atentado, de la mayor envergadura, contra la libertad de información en el mundo. Todo por Don Dinero. Los principios pueden rodar al chiquero si con ello se puede penetrar el mercado chino.

Particularmente opino que hay que rechazar categóricamente esta decisión de Google. Creo que tanto hoy, como en el futuro, la humanidad con acceso a la red, tiene el derecho y el deber de protestar y exigir a quienes concentran poder tan descomunal, respetar básicamente los principios de la libertad de pensamiento e información. Si Google, o cualquier otra empresa, como Microsoft, aceptan “informar” a medias o bloquear información, con premeditación, en China, ¿qué les impide hacer lo mismo con cualquier otro régimen despótico? ¿no sería similar aceptar las normas de un Estado fundamentalista Islámico y bloquear, a requerimiento de las autoridades, toda información referente a otras religiones, críticas a las autoridades sagradas, defensa de los derechos de las mujeres? ¿No sería lo mismo bloquear la información, no tolerada, que afecte a las autoridades de países con dictaduras reaccionarias, de corte fascistoide, como lo fueron las de Pinochet o la Junta Militar en la Argentina?
Las razones de Google se caen por su propio peso. Ellos han decidido aceptar hacer el trabajo sucio de bloquear la información que les solicita el antidemocrático gobierno chino. Porque, al parecer y tristemente, la promesa de El Dorado asiático bien lo vale. ¡Qué vergüenza!

Más información:

Reporteros Sin Fronteras
BBC Mundo

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