So long Orlando

Lake Eola - Orlando

En los próximos días vamos a iniciar una aventura. Hace 14 años nos vinimos a Estados Unidos a construir una nueva vida, casi desde cero. Dejamos a nuestros familiares, a los amigos del alma y una buena parte de lo que llaman “afectos”, para descubrir otro mundo y brindarle a nuestros hijos oportunidades que difícilmente obtendrían en el ambiente y perspectivas de la Venezuela de aquel presente y eventual futuro. Algunos imbéciles nos reclamaron que veníamos a “limpiarle el culo a los gringos”. Me gusta recordarlos con cierto desprecio, por su pobre visión, su provincianismo y mediocridad.

Hicimos lo que tantos inmigrantes han llevado a cabo: trabajar duro, en el submundo, caminando no pocas veces en círculos, deseando de pronto la compañía de un amigo, el apoyo de un compañero, para subir los peldaños de una escalera que parecía interminable y angustiosa.

“De nada les va a servir lo que saben”, vociferaban los que desalentaban los altos horizontes porque ellos no podían ver ni querían ver más allá de los límites de su pobre rutina. Pasamos años duros, largos y extenuantes. No teníamos nada, sólo la esperanza y confiar en nuestras propias fuerzas.

La Florida, primero en Melbourne y luego en Orlando, fue el puerto de llegada y despliegue. Nuestros hijos han volado. Cada uno lucha y construye su mundo, rompiendo rutinas prescritas y convenciones esperadas. Para nuestra satisfacción y orgullo, ambos creen en sí mismos lo suficiente para tomar las riendas de su vida con respecto a sus ideales y navegan más allá de lo imaginado.

Morella y yo nos hemos visto más de una vez la cara, cuando alguien habla del retiro en la Florida o advierte acerca de una pacífica y monótona madurez entre la selva húmeda y pantanosa de las ciudades floridianas. Y más de una vez nos ha asaltado a la mente la horrorosa visión de pasar una buena parte de la vida conduciendo un auto para ir a cualquier parte. Las casas de cartón cerradas y alfombradas, el verano eterno…

Somos aventureros, seguimos con una llama interna que nos impulsa al cambio, otro más, tan drástico como aquel que nos impulsó a emigrar. Pero ya no somos los inocentes que, temerosos e indefensos, llegaron un día al aeropuerto de Miami. Ahora, con 14 años en esta tierra, con galones adquiridos, luchas perdidas y luchas ganadas, somos más fuertes que nunca, a pesar de nuestros cuerpos, y aceptamos el desafío de vivir intensamente, mientras sea posible. Por eso nos vamos a donde siempre hemos querido, porque lo deseamos y nos lo merecemos. Marchamos a la ciudad de Nueva York. El antiguo hogar de mi padre, la ciudad de los inmigrantes, de la cultura y los contrastes; del metro y largas caminatas; de Wall Street y Harlem; de la salsa y Broadway; de inviernos duros y fantásticos otoños; de cero Walmart y miles de tienditas de pequeños comerciantes. De plebeyos y patricios navegando en el tren, y sirenas y taxis inundando la calle. De Paul Auster y Woody Allen, de Lennon y su asesino, de cielo e infierno, de Emiliano y los hijos que abandonó.

No todo será bueno, no todo será malo. Vamos a vivir apasionadamente antes que todo se desvanezca. Parafraseando a Paul Simon, Well never worry. Why should we? It’s all gonna fade (Nos nos preocuparemos, ¿Por qué hacerlo? Todo se desvanecerá)

So long, Orlando. Hello, New York City!

2 comentarios

  1. Tanto va el cántaro al agua hasta que revienta! Felicitaciones amigos! Gran paso, gran aventura, un anhelo más que soñado a realizar y a una edad maravillosa, como lo pensaron desde el principio.

    Se van a uno de mis lugares favoritos, de inviernos duros pero que hacen la primavera más atrayente, de veranos agradables y de unos otoños tan hermosos, que te dan para aguantar el frío que vendrá luego. Ojalá viajen mucho a Nueva Inglaterra, sin dejar de pasar por New Hampshire, que para mi tiene otro valor. Es el único lugar en el mundo cuyas placas de carros tienen una sentencia más que centenaria de alto valor político y social: live free or die! Como para que no quede duda del valor de la libertad. Buen viaje, una nueva vida los espera y sus hijos ya hicieron de pioneros en las tierras fabulosas de los Iroquois. Un abrazo a todos.

    • Gracias querido amigo. Tus palabras son estímulo y apoyo a la vez e importan mucho en estos momentos. Es tal como lo dices y así nos vamos hacia allá, con un gran optimismo y muchas ganas de disfrutar cada oportunidad.

      Un gran abrazo

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