El retorno

Time Square 1937

“En recuerdo de mi padre, Emilio Ortiz, ahora que nos vamos a vivir a Nueva York”

El 29 de octubre de 1938 mi padre dejó la ciudad en la que había vivido la mayor parte de su vida para inaugurar una aventura musical que cambiaría su destino. Atrás quedaba pues Nueva York, el Bronx, las borracheras con los otros músicos, durante y después de la “ley seca”. En alguna parte de la metrópolis quedaban dos hijos pequeños y una mujer que le amó. Sus hermanos no le volverían a ver jamás y el duro mundo de aquel osado inmigrante boricua se disiparía en una Venezuela alegre, provinciana e ingenua, que le recibiría y regaría con el elixir del amor y la prosperidad.

El “nuyorrican” Emilio Ortiz se fue, así no más, con su mezcla de caribe y sabor de urbe cosmopolita, con el amargo de la papa-nycdiscriminación de West Side Story y el dulce aroma de las notas sacadas a aquellas cuerdas, de una guitarra con sangre latina.

En un extraño devenir de circunstancias, un rastro de su sangre vuelve a las calles que pateó más de una vez. ¿Por cuántos de esos rincones deambuló? ¿En cuántas noches se asomó un atisbo de futuro en su mente e imaginó un porvenir de descendientes?

Tengo una sensación extraña, de nostalgia, descubrimiento y sorpresa. En cierta forma presiento que el cierre de un círculo viaja de mi mano. Como un magneto que atrae sin piedad a una brizna de hierro, voy a ti, Nueva York. En algún lado de la ciudad corren gotas de la misma sangre que viaja por mis venas.

Creo que siempre quise volver.

4 comentarios

  1. Issbelina

    Que hermoso artículo. Muy bien escrito. Me doy cuenta que es una despedida. Quisiera estar equivocada, porque no hecho el tiempo para visitarles. Cualquiera sea el motivo del escritor, lo aplaudo porque expresa un hermoso sentimiento hacía tu papa. Saludos!!`

    • Gracias, querida Isabelina por tus palabras. Sí, es mi despedida de Orlando, la mía personal. Pero más que eso es mi sentimiento frente al hecho de que nos vamos a vivir a la ciudad en la que mi padre creció.
      Nunca olvidaremos lo que ustedes hicieron por nosotros, por lo cual estaremos siempre agradecidos. Un abrazo a Frank y uno bien fuerte para ti.
      Con todo nuestro afecto

  2. Trina Lee de Hidalgo

    Por primera vez entro en tu página de facebook y en ésta. Me ha llamado poderosamente la atención tu forma de escribir porque llegas, transmites, impactas, al sentir lo que expresas impregnado de verdadera inspiración .
    Al leerte, se me ensancha el pecho, ahogo los suspiros y mis ojos se humedecen. Quiero brindarte mi sincera felicitación. Seguramente, serás un famoso escritor, si en verdad; te dedicas intensamente a esta actividad literaria. Ojalá tenga la dicha de disfrutar tus éxitos. Te deseo lo máximo en el nuevo camino que emprendes.
    Cariñosamente:

    Trina Lee de Hidalgo

    • Me siento halagado y a la vez abrumado por las palabras que has escrito. Saber que mis artículos pueden «tocar» de esa forma, me llena de emoción y me reta a mi mismo. Sí, efectivamente las líneas que fabrico son un tejido de sentimientos, pasiones, angustias en ocasiones, alegrías o tristezas profundas. Algunos amigos me han insistido acerca de escribir más, de una manera dedicada. He tenido mis altos y bajos. He planificado muchas veces escribir ficción y tengo muchos apuntes, pero la dictadura del trabajo, el día a día y la falta de creer en mi mismo – para qué negarlo – me han desviado de esa ruta. Cuando publiqué mi blog, hace poco más de 10 años, mi intención primigenia fue esa, pero la fuerte y agobiante vida de inmigrantes de primera generación, con jornadas nocturnas extenuantes y la incertidumbre, hicieron naufragar el intento luego de dos primeros años muy productivos. Agradezco mucho su comentario que me estimula y me hace reflexionar profundamente. Ojalá me pueda conquistar a mi mismo y logre ganarme, feliz, para la empresa de escribir las letras que pululan en mi alma.

      Con todo mi aprecio y cariño,
      Emilio Ortiz Guinan

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