La humanidad se posa sobre un cometa, a pesar de nuestras pesadillas.

En una hazaña sin precedentes, la misión Rosetta, de la Agencia Espacial Europea, ha logrado posar una nave de investigación científica sobre la superficie de un cometa. La nave matriz, enviada hace casi once años, logró sortear enormes dificultades en su largo viaje al cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko. La “curiosidad” humana por obtener información directa sobre los cometas es parte de la curiosidad por conocer nuestros orígenes: los cometas son portadores de la composición primigenia que tenía nuestro sistema solar. Se sostiene que ellos fueron fundamentales para el surgimiento de la vida, y la composición de nuestra atmósfera. En su travesía, desde marzo del año 2004 hasta ahora, la humanidad ha dado sobradas muestras de su barbarismo. Mientras un pequeño sector intenta descifrar los misterios de nuestros primeros pasos en el cosmos, los gobiernos, en mayor o menor medida, los ejércitos, los políticos, las grandes corporaciones, los reyes, dictadores de izquierda y derecha, han mostrado cuán lejos, pero cuán lejos, estamos de ser una especie digna del planeta que nos alberga. Hemos visto cortar cabezas, invasión de territorios, asesinatos de niños y gente inocente en masa, abuso del poder y miseria.

Rosetta se ha posado sobre un cometa. Es una gigantesca hazaña. Triste sí, que la más grande de todas, vivir en paz, amarnos y prosperar en libertad y sin hambre, sea hasta ahora un imposible…

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