Alicia, la de este mundo.

Alice Liddell

No quiero dejar pasar lo que resta del día sin recordar, al menos por una vez en este blog, a la hermosa niña que inspiró la fantástica obra de Lewis Caroll: Alicia en el país de las maravillas y A través del Espejo y lo que Alicia encontró allí. Se trata de Alice Pleasance Liddell, quien nació un cuatro de mayo de 1852, hace 159 años.

He sido un admirador de Carroll desde que lo leí por vez primera. Conforme fui creciendo mi manera de ver el «país de las maravillas» y sus personajes fue cambiando, pero no para decepcionarme o disminuir mi interés, sino por el contrario para aumentarlo, encontrando nuevas dimensiones a ese «disparatado» mundo, tan fuera de orden y reglas, tan irreverente.

Alice Liddell y sus hermanas viajaban por el río Támesis en un soleado día de verano. La niña de diez años  pidió al reverendo Charles Dodgson (nombre real de Lewis Carroll) que les contara un cuento para divertirlas.

Carroll narró fantásticas aventuras tras la persecusión de un conejo blanco y la caída de la niña Alicia  por un agujero bajo tierra. La pequeña Alice pidió posteriormente a Carroll que escribiera la historia.

Alicia en el país de las maravillas fue el producto de un primer manuscrito titulado Las aventuras de Alicia bajo tierra. Tiempo después el escritor publicaría otra obra, A través del Espejo …

No tengo intenciones de hacer una nota biográfica o desarrollar ningún tipo de análisis. Hay abundante material en la Internet acerca de Alice Liddell y por supuesto sobre Lewis Carroll. Sólo quería recordar su cumpleaños y recordarme a mí mismo la fantasía que me deslumbró o que me llevó a reír. Por último,  respirar un poco de amor a la vida, imaginando aquel paseo en el río, con un cielo azul, un día de verano, que con el paso del tiempo va haciéndose tenue, lejano, como un sueño…

A boat beneath a sunny sky,
Lingering onward dreamily
In an evening of July–

Children three that nestle near,
Eager eye and willing ear,
Pleased a simple tale to hear–

Long has paled that sunny sky:
Echoes fade and memories die.
Autumn frosts have slain July.

Still she haunts me, phantomwise,
Alice moving under skies
Never seen by waking eyes.

Children yet, the tale to hear,
Eager eye and willing ear,
Lovingly shall nestle near.

In a Wonderland they lie,
Dreaming as the days go by,
Dreaming as the summers die:

Ever drifting down the stream-
Lingering in the golden gleam-
Life, what is it but a dream?

(Poema final en A través del espejo — Nótese el acróstico en el poema)

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