Andar otra vez

En los últimos días mi cabeza ha estado dando vueltas, inquieta, tanteando la sensación de volver a escribir. ¡Han cambiado tantas cosas! De pronto he sentido la urgencia de recordar y volver sobre lo andado y así, tratando de poner la mirada en el futuro, por más que no lo quiera, sigo siendo un extempforaneo, ni de este tiempo, ni de este lugar, tal vez de ninguno.

Divagando sobre estos inútiles pensamientos que invoca la nostalgia, se ha aparecido mi esposa, mi bella Morella, queriendo compartir con la famlia unos vídeos que ha mandado nuestra amiga, la eterna, Meche. Podría creerse cualquier cosa, podría parecer que sólo se trataba de compartir un pedacito del viaje de ella y su Miguel Ángel a Barcelona; podría imaginarse un momento de risas y recuerdos, alegría de ver a unos amigos entrañables y también a una de sus hijas, Oriana, que se fue a España a robar mundo. Pero a poco de ver los seis trozos de vida, aquellos seis momentos de intimidad, ternura y alegría, captados magistralmente, con sencillez y humanidad, sentí unas ganas inmensas de llorar y abrazar a nuestros amigos, brindar por ellos y olvidar un poco nuestra titánica lucha americana.

El regalo de Meche para su amiga, me dejó el alma convulsionada. La filmación es soberbia; la musica, edición, la captura de los momentos, en las caras, los gestos, dicen una eternidad de palabras. Al final, cuando de la mano del poeta Machado y la voz de Serrat, recordamos que no hay camino, que se hace camino al andar, dejamos con nostalgia y lágrimas los vídeos y como diría César Vallejo, nos echamos a andar.



Y aquí están … Frijolito y Robustiana

Episodio de Frijolito y Robustiana en Radio Caracas TV

He añadido una nueva página a la sección de raíces dedicada a Frijolito y Robustiana, los personajes de un programa humorístico, del mismo nombre, interpretados por Carlos Fernández y mi madre Ana Teresa Guinand,que fue sino el más popular, al menos uno de los más populares de la radio venezolana en los años 1940 y 1950. La ocasión es propicia debido al hallazgo sorpresivo y enormemente grato, de un episodio, recuperado y mantenido por el señor Roberto Puchi, ya fallecido, que la suministró a una lectora de este blog y que tuvo la generosidad de avisarme y enviármela.

Se trata de un aporte indiscutible a la historia de la radio venezolana y un tesoro que no imaginé que podía existir. Les invito a leer la página y escuchar el episodio de Frijolito y Robustiana pulsando en el siguiente enlace:

Y aquí están, Frijolito y Robustiana.



¡Nuevas fotos! “Cuando llegué del trabajo”

Morella, marzo 2009

Aquí estoy de nuevo, sin muchas pretensiones, para advertir que voy a actualizar mi galería de fotos con un montón de imágenes que tengo acumuladas.

Para comenzar con buen pie, publico las fotos que le tomé anoche a mi adorada Morella, que me esperaba con un nuevo color de pelo que la hace lucir estupenda.



Entradas Recientes

post Morir por Wal-Mart

“Murió en el cumplimiento de su deber”, así reza la frase, casi transformada en lugar común, cuando algún abnegado personaje, cae muerto, ejerciendo su trabajo. Tal cosa es, ni más ni menos, lo que ocurrió al humilde empleado de la tienda Wal-Mart en Nueva York que murió arrollado por un estampida de compulsivos y desesperados compradores que esperaban anhelantes la apertura de las puertas del comercio, en vísperas del aquí llamado Black Friday, día de rebajas especiales, posterior al “Dia de Acción de Gracias” y sello inconfundible del inicio de las compras de navidad.
Jdimytai Damour, el infortunado empleado, abrió las puertas, tal vez con temor, sabiendo que afuera, como es habitual, esperaba una turba ansiosa de penetrar a como diera lugar, para “aprovechar” las rebajas, en una carrera contra todos, donde el lema es “debo llegar primero, por encima de los demás”. La multitud, aguijoneada por las tiendas, que estimulan los más bajos apetitos de compra, que exaltan la necesidad de adquirir lo innecesario, que promueven el “ahora o nunca”, prorrumpió doblando rejas de hierro y pisoteando a cuanto ser se les atravesara. Damour cayó y sus compañeros intentaron ayudarlo inútilmente. Las masas, cada vez más ajenas a su condición humana y más parecidas a las ratas de laboratorio, protestaron cuando los encargados de la tienda decidieron cerrar el establecimiento ante la muerte del empleado. La turba es responsable. Todo el que haya estado allí, corrido como un desalmado y empujado a sus semejantes es responsable, aunque sea indirectamente, de un crimen. Pero no es menos cierto que los principales criminales son quienes han echado leña al fuego de las compras, estimulado la locura para promover las ventas, no protegen a sus empleados y luego sonríen agradecidos a los imbéciles que van a comprar lo que sea, aunque el precio sea mucho más caro que el habitual: al costo de la dignidad humana.
¿Será que somos nosotros los que no somos humanos?

Fuentes:

En CNN (Inglés), aquí.
En Español, aquí.




post Unas palabras sobre la derecha venezolana en Florida

A propósito de las elecciones en Estados Unidos, tuve la oportunidad de conocer de primera fuente la opinión de algunos venezolanos sobre el asunto; también recibí artículos de Anibal Romero y Alexis Ortiz en referencia a un eventual triunfo demócrata. Me percaté que había una clara separación entre los venezolanos que llegaron a este país relativamente acomodados, a vivir en Weston, compraron autos y se insertaron rápidamente en el mercado de trabajo y los que han tenido que bregar desde el inicio con la lucha día a día por el reconocimiento a sus capacidades, por levantar una familia, por soportar turnos de trabajo demenciales y evitar perder ahora todo lo que han logrado. Pero también pude comprobar que en las opiniones de los venezolanos bien acomodados predominaban profundos prejuicios, desde raciales a políticos, y una patética marginalidad y provincianismo en los análisis.
Un sector de venezolanos se opuso a Obama y si hubiesen tenido oportunidad de votar (algunos la tuvieron) lo habrían hecho por los republicanos. Están en su derecho, pero lo interesante es conocer sus razones y voy a dar mi impresión acerca de ello. leer más




post La mirada del triunfo

Un océano de gente en ChicagoDormí apenas poco más de tres horas. Emoción y expectativas pudieron más que la necesidad del sueño, y a las seis de la mañana, sonámbula, apagué el despertador, me levanté y nuevamente como una drogadicta de felicidad, prendí el televisor para seguir bebiendo de lo que ya sabíamos significaría un cambio histórico nacional y mundial: el triunfo de Barack Obama en las elecciones de Estados Unidos.

“Ha tardado tiempo en llegar…”

Un joven soldado americano en Afganistán – aún antes del amanecer para ellos – declaraba a la corresponsal Bárbara Starr: “nunca en mi vida pude imaginar que al fin llegaríamos a llevar a cabo la igualdad en nuestro país (…) No tengo palabras para describir lo que siento (…) Este es el triunfo de la igualdad y estoy orgulloso de mi nación”.

Rompí a llorar. No lo hice anoche, ni durante estos últimos días en que el triunfo venía acercándose ciertamente. Mi llanto fue al fin el chorro de emociones contenidas, pero por encima de todo, el reconocimiento de que ninguno de nosotros, los que nos hemos quedado sin empleo, los que no podemos dormir porque hemos dudado acerca del mañana de nuestros hijos, los que perdieron sus casas y quedaron en las calles, los que enferman y no tienen con qué pagar la atención médica… ninguno está sufriendo tanto como los soldados y sus familias a causa de la guerra en la que los embarcó Bush bajo una gran mentira. leer más




post Obama, the Man of the XXI century

We have had the privilege, my family and I, to be witnesses and humble participants in a historic event: Barack Obama’s victory for the United States presidency. For all of us who supported him, there is a profound sensation that it wasn’t just about fighting to change the disastrous policies of the last 8 years, there was something more. Several months back, when Obama was still battling in the primaries for the Democratic nomination, a Venezuelan friend of mine said that numerous people had told him there was no hope that the “colored one” would win. I then responded that the Obama phenomenon wasn’t simply another candidacy, but that behind him a social process was being expressed, which grew exponentially and went beyond the circumstantial to become historical. leer más



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