Unas palabras sobre la derecha venezolana en Florida

A propósito de las elecciones en Estados Unidos, tuve la oportunidad de conocer de primera fuente la opinión de algunos venezolanos sobre el asunto; también recibí artículos de Anibal Romero y Alexis Ortiz en referencia a un eventual triunfo demócrata. Me percaté que había una clara separación entre los venezolanos que llegaron a este país relativamente acomodados, a vivir en Weston, compraron autos y se insertaron rápidamente en el mercado de trabajo y los que han tenido que bregar desde el inicio con la lucha día a día por el reconocimiento a sus capacidades, por levantar una familia, por soportar turnos de trabajo demenciales y evitar perder ahora todo lo que han logrado. Pero también pude comprobar que en las opiniones de los venezolanos bien acomodados predominaban profundos prejuicios, desde raciales a políticos, y una patética marginalidad y provincianismo en los análisis.
Un sector de venezolanos se opuso a Obama y si hubiesen tenido oportunidad de votar (algunos la tuvieron) lo habrían hecho por los republicanos. Están en su derecho, pero lo interesante es conocer sus razones y voy a dar mi impresión acerca de ello. leer más



La mirada del triunfo

Un océano de gente en ChicagoDormí apenas poco más de tres horas. Emoción y expectativas pudieron más que la necesidad del sueño, y a las seis de la mañana, sonámbula, apagué el despertador, me levanté y nuevamente como una drogadicta de felicidad, prendí el televisor para seguir bebiendo de lo que ya sabíamos significaría un cambio histórico nacional y mundial: el triunfo de Barack Obama en las elecciones de Estados Unidos.

“Ha tardado tiempo en llegar…”

Un joven soldado americano en Afganistán – aún antes del amanecer para ellos – declaraba a la corresponsal Bárbara Starr: “nunca en mi vida pude imaginar que al fin llegaríamos a llevar a cabo la igualdad en nuestro país (…) No tengo palabras para describir lo que siento (…) Este es el triunfo de la igualdad y estoy orgulloso de mi nación”.

Rompí a llorar. No lo hice anoche, ni durante estos últimos días en que el triunfo venía acercándose ciertamente. Mi llanto fue al fin el chorro de emociones contenidas, pero por encima de todo, el reconocimiento de que ninguno de nosotros, los que nos hemos quedado sin empleo, los que no podemos dormir porque hemos dudado acerca del mañana de nuestros hijos, los que perdieron sus casas y quedaron en las calles, los que enferman y no tienen con qué pagar la atención médica… ninguno está sufriendo tanto como los soldados y sus familias a causa de la guerra en la que los embarcó Bush bajo una gran mentira. leer más



Obama, the Man of the XXI century

We have had the privilege, my family and I, to be witnesses and humble participants in a historic event: Barack Obama’s victory for the United States presidency. For all of us who supported him, there is a profound sensation that it wasn’t just about fighting to change the disastrous policies of the last 8 years, there was something more. Several months back, when Obama was still battling in the primaries for the Democratic nomination, a Venezuelan friend of mine said that numerous people had told him there was no hope that the “colored one” would win. I then responded that the Obama phenomenon wasn’t simply another candidacy, but that behind him a social process was being expressed, which grew exponentially and went beyond the circumstantial to become historical. leer más



Entradas Recientes

post Obama, el hombre del siglo XXI

Hemos tenido el privilegio, mi familia y yo, de ser testigos y humildes partícipes de un hecho histórico: el triunfo de Barack Obama en la contienda presidencial de los Estados Unidos de América. La profunda sensación en aquellos que le apoyamos es que no se trataba aquí de luchar solamente por el cambio de las nefastas políticas de los últimos 8 años, había algo más.
Varios meses atrás, cuando Obama aún se enfrentaba en las Primarias por la nominación, un amigo venezolano me comentó que numerosas personas le habían dicho que no había esperanzas de que “el moreno” ganara. Entonces le respondí que el fenómeno de Obama no era simple y llanamente una candidatura más, que tras él se expresaba un proceso social que crecía exponencialmente y que iba más allá de lo coyuntural para transformarse en histórico.
Obama hizo historia casi desde el momento en que se convirtió en pre-candidato presidencial con posibilidades, porque, contra todos los pronósticos, siendo afro-americano, con un nombre ajeno a la cultura y las raíces de la Nación, con un padre africano, y una niñez vivida en diversas partes del mundo, logró capturar el sentido de esperanza y de cambio de un sector masivo del pueblo norteamericano, el sector más dinámico, cosmopolita, universal, del pueblo de Estados Unidos; tal vez, me atrevo a decir, la semilla de los nuevos ciudadanos del siglo XXI, cuyas voces y expectativas quedaron ahogadas tras los atentados del 11 de septiembre y el profundo retroceso de la civilización y la razón en casi todas las esferas del país, de la mano del terror del terrorismo y del miedo sembrado por el gobierno.
Barack Obama ha sido electo presidente en un claro momento de hecatombe y degradación nacional y mundial. El proceso que le ha llevado al poder ha contado con una vanguardia de jóvenes y ciudadanos para quienes los valores de la democracia, la libertad, la paz, el sentido de globalidad, los derechos humanos, el clima del planeta, son parte indispensable de la lucha por un mejor porvenir. Es el desafío por cambiar el desastroso rumbo que tomó nuestro siglo XXI. Es un faro apenas; un esbozo de inicio; pero gritado con fuerza y firmeza.
Las lágrimas de los afro-americanos que anoche lloraban su felicidad, son lágrimas que arrastran consigo la certeza de que ha nacido un nuevo mundo. Apenas hace 53 años no podían sentarse de igual a igual con un blanco en un autobús, o asistir a las mismas escuelas. Hoy, millones de blancos, latinos y afromericanos, unidos como un solo ser, dieron su confianza y su voto a un hombre sin importar el color de su piel. Sus hijas vivirán en la Casa Blanca. Eso no acaba con los racistas, pero ellos son ahora más que nunca la expresión del pasado, de la incomprensión, del atraso cultural y la ignorancia. Ha triunfado el nuevo ciudadano del siglo XXI.
El hombre que presidirá a nuestro país es el más global de los presidentes que jamás haya tenido los Estados Unidos. Pareciera ser una síntesis de culturas, razas, religiones. Ha triunfado el nuevo ciudadano del siglo XXI.
Nada está garantizado. Le toca al presidente Obama afrontar los enormes obstáculos del mundo que vivimos. Probablemente sufriremos más. Habrá nuevos sacrificios. Esperamos contar con que el gobierno de esta nación nos dé el abono y las máquinas para sembrar de futuro el presente y torcer el rumbo del siglo.




post El discurso del presidente Obama, en español

A continuación, el discurso del nuevo presidente electo de los Estados Unidos, en español y un enlace al original en inglés.

¡Hola, Chicago!

Si todavía queda alguien por ahí que aún duda de que Estados Unidos es un lugar donde todo es posible, quien todavía se pregunta si el sueño de nuestros fundadores sigue vivo en nuestros tiempos, quien todavía cuestiona la fuerza de nuestra democracia, esta noche es su respuesta.
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post Ganó Barack Obama. Pensamientos de madrugada.

Es la 1:45 de la mañana. Fue un día de tensión y expectativa. Yo había votado temprano, el 21 de octubre, en una jornada que me tomó hora y media en la biblioteca pública cercana.
Aunque desde el principio tuve confianza en las posibilidades de Obama, no puedo negar que temía.
El día transcurrió agitado. A pesar de estar en casa, sentía un temblor interno. Me pesaron los oscuros años del gobierno de Bush, las torturas, los muertos en Irak, la siembra sistemática del miedo para manipular a la sociedad.
En el trabajo despidieron a una buena parte del personal. He visto amigos perder su casa y tener que salir de lo que fue su lugar de vida, sacar a los chicos del colegio donde estaban y marcharse a rehacer su vida en otra parte. Yo mismo padezco los embates de la situación, desesperado cada mes por cuadrar las cuentas, sin encontrar quién quiera contratar a un señor que tiene 12 años usando Linux y que alguna vez fue administrador de sistemas, y reducido a trabajador de mantenimiento, por un bajísimo salario sin que se puedan aprovechar mis conocimientos. He debido recurrir a cupones de alimentos y reducir drásticamente los gastos de la familia a niveles inimaginables. El estallido de la nueva Gran Depresión, nos reventó en la cara.
Ha ganado Barack Obama y sinceramente creo que una ráfaga de viento fresco ha entrado repentinamente y atravesado el apartamento. Se ha hecho historia y soy testigo y parte de ello. Lo somos, quienes hemos apoyado y participado para que esto fuese posible. Aparece un lejano brillo en la oscuridad del túnel que cubrió a la Nación durante estos ocho años. Me voy a dormir.

Crédito de la foto: capturada de la transmisión de CNN en vivo por Internet




post ¿Cuán contaminado está tu cielo? Ayuda a la ciencia, contando estrellas

Hace muchos años, mientras leía un libro de astronomía – cuyo nombre no recuerdo – encontré una frase estupenda que me dejó pensando: “¡Devuélvannos nuestro cielo!“. Se hacía referencia a la pérdida de la oscuridad y con ella del cielo nocturno, atiborrado cada vez más con un tipo de contaminación de la que rara vez tomamos conciencia: la contaminación lumínica.
Cada vez más poblados se suman a la creciente expansión de los alumbrados eléctricos y la exposición de luz en los carteles comerciales, avisos, vallas, y edificaciones. Las grandes ciudades no sólo despiden suficiente monóxido de carbono y otros gases, cargados de partículas que entorpecen y opacan el cielo, también agregan torrentes de luz que “iluminan” las noches y la saturan hasta casi hacer imposible observar las estrellas o percibir siquiera la “nocturnidad”. Lamentablemente ya no es únicamente un atributo de las metrópolis y el ser humano tiene menos cielo visible sobre su cabeza.
Los astrónomos amateur han aplicado un sistema para medir la calidad de los cielos usando el ojo a simple vista. El “naked-eye limiting magnitude” (NELM) determina las magnitudes visibles calculando cuántas estrellas pueden ser vistas sin ayuda de instrumentos ópticos. Ahora, tomando como base dicho sistema, la University Corporation for Atmospheric Research, en conjunto con sociedades científicas y planetarios del mundo entero, quieren medir la contaminación lumínica de los cielos a través de la participación de miles de personas a lo ancho y largo del orbe, haciendo uso del enorme poder de la Internet. El proyecto, denominado The 2008 Great World Wide Star Count se inicia el 20 de octubre hasta el 3 de noviembre, tiempo durante el cual cualquiera de nosotros puede, en uno de esos días, tomarse el tiempo de ver el cielo desde el frente de su vivienda y anotar cuántas estrellas es capaz de observar en una constelación dada, (El Cisne si vive en el hemisferio norte o Sagitario si lo hace desde el hemisferio sur). Los pasos a seguir son sencillos y están muy bien explicados en una guía que han publicado al efecto y que se obtiene en la página del proyecto.
Les invito incorporarse al evento, que además de tener una utilísima misión augura una fantástica diversión para toda la familia. La información detallada se encuentra en su página web y la guía se encuentra disponible en varios idiomas, incluyendo el español.



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